Cuando los libros salvan vidas

Son las 12 de la mañana y el tiempo corre en Torrespaña, las prisas y el estrés son casi palpables hasta que llega Mara Torres. El presente inmediato, con sus crudas noticias parece quedarse congelado para transformarse en una conversación sobre literatura, viajes y periodismo. Por un momento la periodista deja a un lado la actualidad y la Mara escritora comienza a hablar. Su novela La vida imaginaria, que fue finalista del Premio Planeta 2012, cuenta lo que pasa por la cabeza de la protagonista, Nata, cuando Beto la deja.


Mara Torres en un momento de la entrevista / Foto de Eva Torres

¿Cuánto hay de literatura en el periodismo y cuanto de periodismo en la literatura?

Para mí son dos mundos completamente diferenciados. Lo que pasa es que el periodismo tiene tantos matices porque la realidad es muchas veces tan ficticia que supera lo que uno pueda imaginar, pero son dos mundos que están no solo completamente diferenciados, sino que son contrapuestos: la escritura es ficción y el periodismo es realidad. Cuando escribí La vida imaginiaria sí que viví muy bien esa dualidad, porque cuando estaba escribiendo el libro por las mañanas, para mí era una escapada de la realidad pura y dura con la que me enfrentaba por la tarde.

¿Coinciden mejor literatura y los viajes?

Pues sí. Cuando tú viajas a un país tienes muchas posibilidades. Una de ella es que te empapes con la literatura del país, eso te va a dar siempre una visión mucho más global. Cuando yo estuve en México, por ejemplo, llevaba novelas de Carlos Fuentes. No significaba que yo estuviera  disfrutando más de México por que tuviera una novela de Carlos Fuentes, pero desde luego entendía lo que estaba pasando alrededor porque tenía al lado un manual sobre la vida mexicana: eso puede ayudar. Pero diría que mejor que con la literatura, los viajes casan con el periodismo. Siendo periodista viajas todo el tiempo, porque todo el tiempo que estas hablando de informaciones que se producen aquí, en Washington, París o Sudán del sur. El periodismo es una forma de viajar.

¿Puedes recomendar un libro para llevarse a un viaje?

Depende del viaje que hagas, si vas a conocer una cultura nueva, llévate un libro para leer en el avión, porque no te va a dar tiempo a leer durante el tiempo que estás disfrutando de un lugar nuevo. Tienes que mojarte de las experiencias, de la gente, de la comida, de la noche, del día. Otra cosa es que vayas a hacer un viaje para relajarte o vayas a estar un montón de horas tumbado en una hamaca. Te dedicaría La delicadeza, o mismo La vida imaginaria, que se lee rápido y te lo fundes en un trayecto en un tren. También los libros de cómics son buenos para los viajes. Aunque lo que siempre recomiendo es que todo lo que tengas, lo vayas apuntando en una libreta donde tú vayas recogiendo todas tus ideas. O sea, que leas y escribas, que si escribes lo que aprendes, luego sacas una lectura mucho más completa.

¿Crees en la literatura como herramienta terapéutica?

Sí, por supuesto. Hay libros que literalmente me han salvado la vida como lectora. Me acuerdo de un libro de Ángel González, Palabra sobre palabra, que fue un cobijo extraordinario en un momento determinado, yo tenía 20 años o 25, me acuerdo cuando lo leí por primera vez. La poesía la he releído muchísimo y cada vez que lees un poema, descubres algo nuevo. Pero sí hay libros que salvan la vida, igual que hay libros que me ponen tan nerviosa que los tengo que esconder porque cuentan cosas que me están removiendo por dentro. Y de hecho, no es la primera vez que cierro un libro y digo: “Va, ya seguiré en otro momento”. No solo me pasa a mí, sino que también le pasa a muchos lectores. La literatura tiene un poder sobre el ser humano extraordinario, conecta con su parte más íntima y con los temas universales que nos han preocupado desde el principio de nuestra existencia: el amor, el paso del tiempo, la conexión con los otros o la relación con el escenario político con el que uno vive.

¿Lo has experimentado con tu primer libro La vida imaginaria?

Con La vida imaginaria viví una experiencia alucinante. He estado un año haciendo gira con el libro, terminé en septiembre y mi última parada fue Zaragoza. Allí tuve un encuentro con lectores, y la última que levantó la mano fue una chica con gafitas que estaba sentada entre el público. Recuerdo que levantó la mano de una forma muy tímida. Me contó que le habían recomendado el libro cuando estaba recién publicado, y ella se acababa de separar. Temía un poco leerlo porque sabía que habla del desamor, algo que le estaba pasando en ese momento: no sabía si estaba muy preparada, pero al final se hizo con él. Y no solo lo leyó una vez, sino que lo releyó, lo subrayó y acabó teniendo una relación tan intensa con ese libro, que al final decidió abandonarlo en un banco del parque. Pero como el libro estaba subrayado y machacado, se escondió durante la tarde a ver si alguien lo cogía. Ella veía que lo ojeaban y lo volvían a dejar en su sitio porque veían que tenía dueña. Al final se marchó, y cuando al día siguiente volvió, el libro ya no estaba. Ella me preguntó: “¿Por qué llamaste al protagonista de tu libro Alberto, que era el nombre de mi novio?”. Entonces yo le dije: “Pues porque estaba pensando en ti”.

Me pareció una historia fantástica para terminar una gira literaria. Tuve la sensación de que se cerraba una especie de ciclo, que me había tirado viajando por toda España con un libro que hablaba sobre el desamor y el viaje terminaba con una historia que engrandecía el libro.

¿Cómo fue el proceso de creación de La vida imaginaria?

Primero fue muy largo. Yo empecé La vida imaginaria cinco años antes de presentarla al Premio Planeta, sin que se me hubiera pasado por la cabeza que pudiera presentarla. Empecé a escribirla y la novela se llamaba Los domingos de mierda porque arrancó un domingo. Era el reflejo de lo que pasaba los domingos después de comer: no sabes qué hacer, tienes mil planes pero al final no haces nada, estás cansada y ya tienes que madrugar el lunes… te sientes un poco sola. Ahí nace el personaje principal y Fortunata Fortuna, para hacerme compañía los domingos por la tarde. O sea, yo la cree para hacerme compañía, pero desde el domingo supe que era un personaje bastante potente y cada vez que los amigos leían parte de lo que estaba escribiendo, me hablaban de Fortunata como si fuera un personaje con identidad propia. Ahí supe que había un germen interesante. Luego dejé abandonada la novela, lo poco que había escrito -noventa folios-, y lo retomé años después con la intención de escribir ya desde la ficción. No tenía nada que ver con escribir para que me hagan compañía. Al principio había mucho de mí, pero luego ya no. Desprendí al personaje de mí: cuando empecé a crear la voz de Fortunata Fortuna, el entorno en el que vivía, los amigos con los que se relacionaba y su mundo en general, ya nada tenía que ver con el mío en ese momento.

¿Y no te costó dar el primer paso de enseñárselo a tu círculo más cercano?

En realidad, mi círculo más cercano lo leyó casi desde el principio. Mis primera cuarenta páginas chapuceras ya las habían leído, en realidad ellos fueron leyendo según yo iba escribiendo. De hecho, yo les hice pasar auténticos suplicios, les sentaba en casa y antes de tomar algo les decía: “Oye, os voy a leer algo de Fortunata”. Entones les hacía leer un capítulo desordenado, a veces ese capítulo no iba correlativo, y la verdad es que nos divertíamos muchísimo.

¿Qué te llevo a estudiar Literatura Comparada?

Estudié periodismo, hice la carrera, el doctorado en el departamento de Lengua y Literatura y luego me matriculé en el segundo ciclo de Literatura Comprada, que eran dos años, aunque yo solo hice uno. Lo hice compaginándolo ya con mi trabajo, y me costaba mucho. Literatura Comparada era una carrera muy exigente. Estudié retórica y poesía y la verdad es que me tiré todas las navidades estudiando y haciendo trabajos. Al final decidí que ya era suficiente. Pero quería entender lo que leía. Todo lo que te ayude a entender lo que lees es una ventaja para el lector.

¿Cuál fue la asignatura con la que más disfrutaste?

De toda la vida más que Literatura, Lengua. El trabajo en lenguaje, la sintaxis, eso me apasionaba. Me ha gustado desde que era pequeña. Y luego ya en la facultad, cuando di Lengua y Literatura. En literatura me gusta la poesía de los años 50 a la actualidad y la literatura costumbrista. Me gusta mucho Almudena Grandes, me parece que es la mejor escritora en lengua española, me recuerda mucho a la escritura decimonónica de Galdós.

¿Cuál es tu escritor favorito de todos los tiempos?

Estas preguntas son tan difíciles como: ¿Cuál es tu canción favorita? Cada cosa depende del momento en el que la descubres, cada actividad relacionada con el arte: la música, la pintura, la poesía , la novela tiene que ver con el momento vital en el que tú estás haciendo ese descubrimiento. En cada momento de mi vida me fascinó una novela. Durante mucho tiempo me quedé muy prendada de una de la que hablo mucho, Bella del señor, de un escritor francés llamado Albert Cohen. Pero también me he quedado colgada de Delibes, del poeta Ángel González, del poeta Luís García Montero, de Lorca.

¿Volverás a escribir un libro?

Sí, he estado un año sin poder escribir nada porque la gira de La vida imaginaria fue muy potente y luego viajaba cada vez que tenía tiempo libre, no pude escribir. Luego empecé Torres y Reyes, un programa sobre la cultura y el mundo digital con Joaquín Reyes en RTVE, de modo que tampoco podía. Ahora vuelvo a retomar mi vida con la disciplina que ha tenido siempre. Trabajo de cuatro a una de la mañana, y ahora por las mañanas estoy retomando el orden para escribir. Estoy publicando en la revista Elle una vez al mes un artículo de ficción. Una vez que escribo el artículo, empiezo a buscar hueco para ir diseñando la estructura de la nueva novela .

¿Y nos puede adelantar de qué tratará?

Tiene que ver con la dualidad, pero solo podré avanzar eso. “Imagínate” es el concepto del ser humano, lo que uno es y lo que desea ser, y lo que uno es y cree que es. Un concepto que a mí me acompaña desde hace mucho tiempo.

Por último y ya que con el paso de escribir una novela te has conectado aún más directamente con el mundo de la cultura, ¿cómo ves la cultura en España?

Está herida, y además la política cultural del gobierno está haciendo que se esté desangrado. La subida del 21 % del IVA fue brutal, ha hecho muchísimo daño a un país que necesita la cultura como la necesitamos todos, y el gobierno tiene que acercarla a la gente. Porque ir al cine, ir a un concierto, ir a un teatro, ver una exposición, es algo que te hace crecer como ser humano a todos los niveles. No lo puedes convertir en algo prohibitivo, sino en algo accesible porque va a ser beneficioso, porque despierta inquietudes, porque te hace conocer el mundo que te rodea, porque alimenta el espíritu cultural. No sé por qué, yo creo que una persona cultivada es una persona a la que cuesta más convencer, y entonces eleva su nivel de exigencia. La política se tiene que plantear que gobierna para gente exigente, no para gente que no piensa.

¿Crees en el mecenazgo como futura solución?

Lo que creo es que tiene que haber apoyo del gobierno a los creadores y que facilite el acceso a los ciudadanos. La fórmula mágica es aquélla en la que los creadores puedan crear y sientan el apoyo por parte de sus gobernantes, y que los ciudadanos podamos disfrutar de de ese arte y sintamos el apoyo de nuestro gobierno: o sea, que nos lo facilite, no que nos lo entorpezca. El ejemplo de las entradas de cine a 3 euros fue sorprendente, pero claro, ¡quién podía pensar que eso no podía funcionar, quien podía pensar que las largas colas que se formaron para ir al cine serían una sorpresa! Lo sorprendente es que con el precio de una entrada normal, vaya una familia entera. La gente no está dispuesta muchas veces a hacer ese esfuerzo con la crisis que tenemos encima. Lo que sé es que la gente está deseando ir al cine, y si tú pones unos precios asequibles, la gente va; si tú haces entradas gratuitas, la gente va. La exposición en el Reina Sofía, por ejemplo, ha arrasado, ha sido la que más éxito ha tenido.

Fuente: http://littlebitmag.es/littlebit-magazine-17

Un Día de Marzo (Relato de Mara Torres).


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Entró en la panadería con prisa. A Matilde se le había echado la mañana encima, los niños estaban a punto de salir del colegio y, antes de recogerles, tenía que subir a empanar los sanjacobos y organizar la merienda para las extraesccolares. Le pidió a Rosaura dos barras y un rosco, metió el pan en el carro de la compra y se marchó pitando. Cuando la vio salir por la puerta, Rosaura pensó que qué mujer, que no sabía cómo lo hacía. Después de cuidar a sus cuatro hijos tirando de un negocio familiar que le había dado unas cuantas alegrías y muchos disgustos, ahora a Matilde le tocaba criar a los nietos. Rosaura suspiró, miró el reloj de pared y, viendo que era la hora de cerrar, colgó el delantar, recogió su bolso y enfiló la calle de la parada del autobús.

En el trayecto se cruzó con Beatriz, que vivía en el portal de al lado de la panadería y regresaba de la facultad. Se saludaron con un gesto y mientras sacaba las llaves de casa, Beatríz pensó en Rosaura. Con la familia al otro lado del charco, se levantaba cada día a las tres de la mañana para encender el horno de la panadería y enviar a fin de mes el dinero del sueldo a los suyos. Y ni el contrato eventual ni la habitación en el piso compartido ni los ocho meses que llevaba sin ver a sus hijos le habían borrado la sonrisa. "No sé cómo lo hace", suspiró Beatriz.

Al entrar en el rellano del portal se encontró con Valeria, que salía del ascensor con el abrigo y la maleta. Beatríz le preguntó por curiosidad dónde viajaba esta semana y Valería respondió que esta vez tenía suerte, que sólo eran tres días en Bruselas, en un encuentro que había organizado la Fundación de su compañía. Beatriz le deseó un buen viaje y Valería cogió un taxi para que la llevara al aeropuerto.

Durante el vuelo Valería pensó en Beatríz. Tras un divorcio complicado, había decidido volver a matricularse en la facultad y por las tardes cosía en casa para una modista que diseñaba vestidos de novia. Los fines de semana cuidaba de su padre, que había enviudado hacía dos años y empezaba a tener problemas de memoria. "Qué mujer... -se dijo Valería apoyando la cabeza en la ventanilla-. No sé cómo lo hace".

Llegó directamente del aeropuerto al centro del convenio, saludó a los periodistas acreditados y repasó la extensa lista de ponentes que iban a participar durante la jornada. Había investigadoras, ingenieras, políticas, líderes tribales, agricultoras, escritoras y defensoras de los Derechos Humanos, pero, de entre todas ellas, a Valería le había llamado la atención el caso de Emilienne Bindzi, que se había convertido en la primera mujer mecánica de coches de su país, Camerún. Cuando llegó la hora de su ponencia, Valeria la vio subir al escenario y las cámaras que retransmitían el encuentro empezaron a grabar.

Matilde terminó de dar de comer a los chicos, recogió la cocina y se sentó un rato en el sofá para relajarse un poco antes de acostarse. Encendió la televisión y, mientras esperaba a que comenzara la serie que la tenía enganchada desde hacía tres semanas, atendió a las noticias del informativo que llevaba un amplio despliegue por el Día Internacional de la Mujer. Escuchó hablar a Emilienne. La miró atentamente. Negra, africana y mecánica de coches. Matilde suspiró, se echó la manta de cuadros sobre los pies y pensó que qué mujer, que, la verdad, no sabía cómo lo hacía.

Fuente: Revista Elle (marzo de 2014).

Mara Torres entrevista a Antonio Gala

Acaba de publicar Quintaesencia, un libro de aforismos reflejo de una vida tan intensa como poco ruidosa, íntima. La periodista y finalista del Premio Planeta, Mara Torres, conversa con el escritor sobre la vida, la muerte, la pasión, el amor y el desamor.


Al verle, me digo que el escritor mantiene su quintaesencia impoluta. La delicadeza en el gesto, la mirada tranquila, el habla calma y cómplice, y su par de inconfundibles: un pañuelo en el cuello y un bastón. “Lo he llevado toda la vida, pero sólo lo necesito ahora, con la enfermedad”, me dice en un susurro. Un hombre que hace gala de su nombre. Sigue leyendo PINCHANDO AQUÍ

Una novela con banda sonora y en zapatillas de deporte

Se nos ha hecho corto. Y divertido. Y real. Un poco triste, quizá. Pero, sobre todo, se nos ha hecho entrañable y “compartible”. La vida imaginaria es un buen libro, al margen de que haya quedado Finalista del Premio Planeta 2012. Y Mara Torres, una escritora urbanita y sensible que merece la pena tener en cuenta.
En los 90 hubo una tendencia literaria de bajos fondos y aceras, farolas, garitos y frustraciones alcoholizadas que mezclaba prosa y verso para, siguiendo un poco el estilo de Nirvana, inmortalizar la dejadez, el nihilismo y el vacío que algun@s (¿una generación? ¿Una clase social?) experimentaban… Pero las palabras de Ray Loriga y Mañas, entre todos, se perdieron en el tiempo, como lágrimas en la lluvia, que diría aquel…

La vida imaginaria de Mara Torres nos ha recordado, un poco/tangencialmente/salvandolasdistancias, esta tendencia. Quizá por lo de urbanita. Quizá porque es un libro generacional que despertará sonrisas y evocará recuerdos, que estrujará el corazón y pondrá en danza la neurona de much@s, sin pretensiones ni alharacas…

Aunque quizá sea más ellas que ellos los que encuentren en Fortunata Fortuna a su media naranja. Porque su historia de abandono emocional, de superación cotidiana y reinvención vital es el retrato vivo de lo que hoy pasa en la calle, en las camas, en los bares, en las oficinas. Y no por fresco carece de fondo. Sólo hay que buscarlo entre las sábanas y las voces que se deshilachan entre historias que no por conocidas o familiares resultan aburridas o convencionales.

Una novela ágil. Una novela del siglo XXI, elegante a la par que informal. Con banda sonora y en zapatillas de deporte. Que los tacones ya no se llevan. Como la letra en las canciones que ahora se bailan en los sitios de moda. ¿O no?

Fuente: http://www.viajesdeprimera.com/

Mara Torres y Joaquín Reyes unirán periodismo y humor, la noche de los jueves en La 2.


La 2 de TVE estrena a las 22:50, "Torres y Reyes", un nuevo espacio presentado por Mara Torres y Joaquín Reyes, que contará cómo es la vida después de la llegada de Internet e incluirá entrevistas, debates, monólogos, música en vivo y muchas sorpresas, como el esperado regreso de Enjuto Mojamuto con nuevos episodios. 

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Entrevista a Mara Torres

Enmascarada tras el pseudónimo de Pilar Otero, Mara Torres se decidió a probar suerte en el terreno de la ficción. Tras cuatro años, sale a la luz su primera novela, y lo hace a lo grande, como Finalista del prestigioso Premio Planeta. "La vida imaginaria" nos ha descubierto su faceta como escritora, y nos ha encantado. Hoy os traemos la entrevista que nos ha concedido. 



¿En qué momento comienzas a escribir? ¿Qué nos puedes comentar de sus comienzos? 
La novela empecé a escribirla en 2008, pero cuando llevaba escritas unas 40 páginas paré y la guardé en un cajón, hasta que mis amigos, que habían leído ese principio, me animaron a que continuara escribiendo porque se sentían identificados con las historia que estaba contando y les parecía que Fortunata Fortuna tenía su gracia. Así que , la saqué y el proceso de escritura más potente se produjo a partir del año 2011. 

¿Nos puedes comentar cómo es tu rutina a la hora de escribir? 
Escribo todos los días por la mañana, en una mesa que está enfrente de una ventana y apoyo los pies en una maleta que hay debajo de esa mesa. Es el lugar en el que he estudiado durante los últimos años y el mismo en el que he escrito los anteriores libros, que no eran de ficción. 

¿Hay alguna lectura o autor que haya influido en tu estilo? La lectura influye en tu manera de entender el mundo, de entender a los otros y de entenderte a ti, de modo que, indudablemente, todo lo que he leído influye también en lo que escribo. De hecho, en la novela hay guiños a Benedetti, a Ángel González, a Oliverio Girondo… De todas formas, con La vida imaginaria trabajé un estilo literario para que el lector oyera hablar a Fortunata, no que la estuviera leyendo, no que estuviera leyendo lo que ella escribía sino que la estuviera escuchando. Y para conseguirlo, empiezo escribiendo con las reglas tradicionales sabiendo que las iba a tener que romper todas para encontrar un discurso hablado, en el que hay repeticiones, frases cortas, desorden de ideas… 

¿Cómo es el paso de Mara Torres, la periodista, a Mara Torres, la escritora de ficción? 

No hay ningún paso, están completamente separadas. Ésta es una novela de ficción y el periodismo trabaja con la materia prima de la realidad. 

 ¿De dónde surge "La vida imaginaria", cuál es el germen de la historia? 
Lo único que tuve claro desde el principio fue el nombre de la protagonista, Fortunata Fortuna. Y que me la inventaba para que me entretuviera, de modo que tenía que ser diferente a mí. Me tenía que hacer reír y emocionarme a la vez porque necesitaba vivir esas sensaciones. Y el tema de la ausencia me ha llamado siempre la atención, es un tema al que ya recurrí en el anterior libro Sin ti. 

¿Qué destacarías de "La vida imaginaria"?¿Cuál es su esencia? 
El personaje. 

Una novela de amor que arranca en el momento en el que te dejan, ¿Es una novela terapeutica? ¿Es fácil reinventarse tras un fracaso sentimental? Todo el mundo consigue reinventarse, uno se puede quedar un tiempo estancado pero acaba sacando la cabeza. Nadie se arrepiente de una separación y, si te arrepientes, supongo que hay herramientas para volver a intentarlo. “Si no tiene que ser, no va a ser porque no era”, se dice siempre. Y si se dice, será por algo. Así lo vive Fortunata y supongo por eso los lectores se sienten identificados con ella, porque también lo han vivido así alguna vez en su vida. 

¿Cómo es Nata, la protagonista, tal y como tú la imaginas? ¿Qué hay de ti en ella? 
De mí en ella hay algunas expresiones y esa doble forma de entender la vida en dos dimensiones: la real y la imaginaria. Uno es lo que hace, lo que piensa y lo que imagina. Si tuviera que definir a Nata diría que ni es la más guapa, ni la más lista, ni la más divertida y tampoco es todo lo contrario. Es normal, lo que le hace distinta es que aprovecha su imaginación, le saca el máximo partido. 

¿Qué fue lo más complicado a la hora de esta novela? 
Que el lector oyera hablar a Nata. 

¿Impiden las redes sociales olvidar a aquellas personas que salieron de nuestras vidas? 
No, no lo impiden, pero te lo complican. Cuando estás vulnerable y estás esperando una mínima pista para que las cosas se aclaren…es fácil buscarlas en las redes sociales. Si tienes Facebook y estás mirando si cuelga fotos, si tienes twitter y lees lo que la otra persona escribe, si miras constantemente si está conectado al whatsapp… es dificil hacer borrón y cuenta nueva. Pero un día uno se cansa del “espionaje”. No se olvida cuando se quiere sino cuando se puede, cuando uno está preparado para olvidar. Y lo nota la mañana que decide que no tiene ganas de enviar mensajes, ni de mirar en Fb ni de nada. 

¿Con qué sensación crees que acabará el lector cuando acabe de leer el libro? La mayoría de los mensajes que llegan (a través de las redes sociales, precisamente, Facebook y Twitter) dicen que se han quedado con ganas de más. El mejor elogio que me pueden hacer es “Esta historia la podría haber escrito yo, porque parece que estás hablando de mí”. Me hace mucha ilusión leer los comentarios de los lectores y de los blogs, y encontrarme con ellos cuando hacemos una firma de libros. 

Sin duda a muchos lectores les chocará y atrapará cómo está escrita la novela ¿Cómo definirías tu estilo a la hora de escribir? 
Te lo contaba antes, cuando hablábamos de cómo era el proceso de escritura…. Tampoco podría decirte que ése sea mi estilo porque sólo tengo una novela, y estaba concebida de esa manera casi desde el principio, desde que nació Nata en mi cabeza. Agradezco lo que dices sobre lectores que se “sienten atrapados”, es un privilegio oírlo. 

¿Crees que sería posible una adaptación a la gran pantalla? 
Sé que hay algunos directores interesados…, ya veremos. Nata acaba de empezar a volar, no sabemos dónde llegará, ni siquiera lo sabe ella. 

¿Cómo te sentiste tras recibir la noticia de que eras finalista del prestigioso Premio Planeta? Fue muy emocionante, sobre todo, poder dar las gracias a las personas que me habían acompañado durante el proceso de creación. 

¿Alguna anécdota en tu carrera de escritora? 
Sí, que no hay carrera. Todavía. 

¿Cómo ves el panorama literario actual con la entrada de nuevas tecnologías? 
La tecnología llega para quedarse y hay que incorporarla y sacar de ella el máximo partido. 

¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto literario? No. 

¿Qué libro nos recomiendas? "El enredo de la bolsa y la vida", de Mendoza. Por ejemplo. 

¿Qué lectura tienes entre manos. Ahora mismo? 
Volver, de Jaime Gil de Biedma. 

Fuente: http://www.librosquevoyleyendo.com

Mara Torres: La cultura nunca ha sido complaciente, es siempre una mirada crítica


Otro domingo de mierda. Que a mí no me lo parece. De acuerdo que este 28 de abril ha amanecido lluvioso y con 12 grados de temperatura en plena primavera, pero de ahí a considerarlo un domingo de mierda… Quien lo piensa en realidad es Fortunata Fortuna, la protagonista de La vida imaginaria, la novela galardonada como finalista del Premio Planeta 2012. Mañana es domingo y, como todos los domingos desde que te fuiste, tampoco tengo nada que hacer. Fortunata habla desde la óptica de quien está inmersa en un proceso de desamor y debe comenzar a “reinsertarse” socialmente.

“En general, cuando uno está enamorado no habla del amor, sino que lo vive. Pero todo el mundo habla del desamor cuando quiere compartirlo. Era un tema que me apetecía abordar, y además desde el dolor”.  La periodista Mara Torres es la madre literaria de esta joven cuyo nombre de pila rememora a la obra de Pérez Galdós. Un personaje que nació en una tarde de domingo para hacer compañía a su creadora. “Me inventé a Fortunata Fortuna para que me entretuviera, buscaba alguien que fuera simpática, que me emocionara, que me hiciera reír, que me divirtiera”, confiesa Mara, que estuvo los días 27 y 28 de abril en la 48 Feria del Libro de Valencia.

Foto: Mara Torres en su encuentro con los lectores en la Feria del Libro de Valencia / Foto por: Jon Ander Santamaría

De aquellas tardes de domingo surgieron las primeras cuarenta páginas del libro, que durante más de un año se quedaron guardadas en un cajón, aunque Mara Torres no se olvidaba tan fácilmente de Fortunata.“Tenía ganas de darle alas al personaje”, recuerda. También ayudó la insistencia de sus amigos, que habían leído la historia y le pedían que sacara a Fortunata de su escondite. No obstante, puesto que esas cuarenta páginas “no tenían hilo narrativo, sino que eran más que nada apuntes”, la periodista tuvo que iniciar un proceso de reescritura. Su primera obsesión era “encontrar la voz del personaje, para que el lector estuviera oyendo hablar a Fortunata Fortuna, no que le estuviera leyendo”, explica. “Me costó al principio, pero una vez que la encontré, iba sola. Me da la sensación de que era ella la que me iba arrastrando por la novela, y no yo la que le iba llevando”.
Yo nunca pienso si_no_es_ahora_cuándo / si_no_eres_tú_quién, como me dijiste tú aquel día. Nunca lo pienso. A mí lo que me gusta imaginar es que un día nos encontramos en una ciudad cualquiera, en una ciudad en la que no vivimos. Tendría que ser una ciudad del extranjero donde no existiera ni una sola posibilidad de encontrarte, donde no te esperara ni tú me esperaras a mí, aunque ya sé que esto último tendría más lógica porque hace bastante tiempo que tú no me esperas… ¡Joder! Ya estoy dramatizando. Paso de dramatizar. Estábamos en una ciudad donde encontrarnos.
Mara Torres no se considera escritora, sino autora, y tiene claro que si ha escrito La vida imaginaria esporque necesitaba hacerlo. “Como lectora tengo muchísimo respeto al oficio y trabajo de escritor. Yo solamente he escrito una novela, soy autora de una novela. Si me convierto en escritora lo dirá el tiempo”, mantiene Torres. Durante los dos años que estuvo imaginando las andanzas de Fortunata, ya pensaba en firmar la obra con seudónimo. “Fantaseaba con que nadie supiera nunca que yo la había escrito, sobre todo porque quería escribir con libertad. No es lo mismo que yo escribiera sabiendo que era la presentadora de La 2 Noticias y creando expectativas de una manera o de otra, que escribir pensando que nadie iba a saber que yo estaba detrás. Eso me dio libertad absoluta”, reconoce.

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Y pensó en el Planeta como una buena oportunidad para “tantear” a terceros lectores. “Si no gano, que era lo más probable, nadie se entera de que yo estaba detrás”, pensó en su momento. Pero El bunker, el título que escogió para presentar la obra al galardón más cuantioso de las letras españolas, quedó finalista y la autora se vio en esa extraña circunstancia de tener que conectar en directo con el informativo que conduce todas las noches en La 2, “cuando todos los años era yo la que daba los nombres del ganador y finalista”.


La presentadora de La 2 Noticias no cree que La vida imaginariadeba etiquetarse como una novela femenina, ni que su protagonista sea un “personaje arquetípico de mujer”. “Todos los lectores masculinos que han leído el libro se sienten identificados con Fortunata. Al fin y al cabo no es una mujer protagonista de un libro, sino alguien que ha vivido una historia de desamor, y como eso es algo que ha experimentado prácticamente todo el mundo, es fácil sentirse identificado con los sentimientos que desarrolla ella en la novela”, apunta Mara.

En sus páginas queda retratado el Madrid de 2010, cuando lo peor de la crisis económica aún estaba por llegar, aunque por entonces los ciudadanos ya comenzaban a unirse para decir basta. La autora defiende que fantasear con una vida imaginaria es, en los tiempos que corren, más necesario que nunca: “Soñar o imaginar que la vida puede dar un giro en el mejor momento o en el instante más inesperado es un motor”, sostiene. “Si los seis millones de personas que están en paro no pensaran que, a lo mejor, el día que comienza puede ser el que cambie sus vidas, no se levantarían de la cama”.

Presentar un informativo supone relatar cada día lo mejor y lo peor del mundo en el que vivimos. Aunque el caso de Mara Torres es distinto, pues estar al frente de La 2 Noticias no es como conducir un informativo cualquiera: es el más galardonado de nuestro país, el más comprometido con los derechos humanos y el medio ambiente, el que mejor ha incorporado las redes sociales, y también el que más atiende a todas aquellas iniciativas culturales que el resto de medios pasan por alto. “La televisión tiene por delante el reto de acercar la cultura al público en general, no dejarla sólo en reductos elitistas, con programas sólo para enterados”, defiende la finalista del Premio Planeta. “Porque si algo tiene la cultura es que es un espacio de discusión, es de todo menos complaciente. Nunca lo ha sido, ni con el poder ni con la sociedad. Al contrario, es siempre una mirada crítica”, sostiene la periodista de La 2.

Y lanza un deseo: “Me gustaría ver buenos debates televisivos donde la gente discutiera de verdad acerca de si una película aborda bien o mal un tema, si un libro es o no merecedor de un premio o si un concierto ha valido la pena porque el grupo toca bien en directo o te decepciona profundamente. Quiero esos debates acalorados sobre cultura como los hay en política o incluso en fútbol”. Esos que, hoy por hoy, sólo podemos encontrar en una vida imaginaria.

Mara Torres: “Si nadie te dice qué es lo que está pasando, tú no vas a hacer nada para cambiarlo”

Mara Torres (Madrid, 1974) me recibe en su casa. Nada más abrir la puerta destila naturalidad, simpatía y humildad, lo mismo que cada noche, cuando es ella la que entra en los hogares de cientos de miles de personas a través de La 2 Noticias, el informativo que presenta desde hace siete años. O lo mismo que desprenden las páginas de su primera novela La vida imaginaria, una historia de amor –o de desamor– finalista del último premio Planeta y que también ha conquistado a miles de lectores.

Durante la entrevista hablamos de muchos temas, pero hay una idea que se repite varias veces: la libertad. A Mara, creo, le gusta ser y sentirse libre. Disfruta de Extremoduro o de Chavela Vargas por eso. Le gusta trabajar en La 2 Noticias porque puede ejercer su profesión –periodista– en libertad. Se indigna con casos como el de Liu Xiaobo o las Pussy Riot porque están en la cárcel por ser libres. Ha viajado a Benín, en África Occidental, y se ha maravillado por muchas cosas, pero sobre todo por el espíritu libre de sus gentes. “Somos otros los que les ponemos las cadenas”, asegura.



Mara Torres en un momento de la entrevista © Eva Torres
¿Por qué tu novela empieza con dos versos de Extremoduro y se cita una canción en el texto?
Descubrí a Extremoduro tarde, con La ley innata. Me gusta porque habla de cosas que uno siente sin pretenderlo. No intenta hacer poesía y Robe, sin embargo, es el gran poeta de la calle. Es un tío libre y empatiza con muchos otros por eso. Su música te lleva a mil lugares. Parecía que había escrito mi novela para esos versos o había encontrado esos versos para presentar mi novela: “agarrado a la cola del viento me siento mejor [...]”.

En uno de los diálogos de La vida imaginaria la protagonista habla de la falta de conciencia social en España, ¿estás de acuerdo?
La novela está escrita al principio de la crisis, en 2010. Cuando la gente tomaba conciencia y empezaba a movilizarse. Era cuando empezábamos a oír que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, cuando nos querían hacer creer que somos nosotros los culpables de la crisis económica. El tiempo ha demostrado que no hemos sido nosotros, que ha sido una mala gestión, un mal enfoque o la consecuencia de un sistema capitalista que apuesta por un consumo exacerbado y donde tú eres lo que tienes.

El momento cumbre de tu novela es cuando Beto le cuenta a Nata la verdad de por qué la dejó. ¿Hay alguna buena manera de dar malas noticias?
La verdad duele pero es mejor que te la cuenten. Aunque se pueda suavizar, al final la verdad acaba saliendo. La verdad te abre los ojos. Pero hay una manera de dar las malas noticias: tratando de no dramatizar. 

En La 2 todo el equipo lo tiene claro. No hacemos sensacionalismo. Contamos las  cosas, por ejemplo de África, pero no queremos sacar sólo conflictos, guerras, armas, violencia. África también vive, respira, se levanta, juega al fútbol, conversan unos con otros. Queremos dar también esa cara. En La 2, por norma, no mostramos cadáveres. Hay un componente sensacionalista ahora en los medios que lo quieren enseñar todo muy rápido y cuanto más crudo mejor. Sin embargo, eso en el espectador puede crear una insensibilización. ¿Tendríamos que haber enseñado todos el cadáver de Gadafi? Yo creo que hubo una recreación excesiva.

Presentas el informativo más laureado y, probablemente, más crítico de la televisión actual. ¿Sientes presión por ello?
Es un privilegio estar donde estamos. La hora del informativo nos permite contar las cosas de otra manera, porque todo el mundo ha visto ya las noticias del día. Estamos en La 2, una cadena que apuesta por una información concienciada. 
El periodista tiene muchísimas labores, pero la fundamental es contar las cosas que pasan en el mundo que de otra manera no se conocerían. En ese abanico inmenso de cosas que pasan están las injusticias y dar voz a los que no tienen voz, porque eso es lo que hace que el mundo cambie. Ése es el papel tradicional del periodista. No tiene que contarlo sólo de la otra parte del mundo, sino también de la calle en la que vive. Si nadie te cuenta que está pasando eso, tú no vas a hacer nada por cambiarlo. Es el papel  también de Amnistía Internacional.

En tu novela, la protagonista acude a una manifestación con su grupo de amigos. ¿A cuántas manifestaciones has ido últimamente?
En la primera concentración del 15-M fui con mi padre a la Puerta del Sol. Al primer grito de la sociedad, aparecimos allí y me pareció que todo lo que se estaba cuajando era muy importante y que iba a tener su repercusión. Las consecuencias que tenga a largo plazo el movimiento de los Indignados ya lo veremos. Era la primera vez en que, sin que nadie ordenara que había que salir a la calle, ni de un lado ni de otro, la gente decidió salir a decir que estaba harta.

Siempre nos preguntamos si las manifestaciones sirven de algo, ¿tú qué opinas?
Sí, sirven. Es una llamada de atención muy poderosa. Primero a la clase política para decirles que no nos gusta lo que están haciendo, para que tomen conciencia de que se están equivocando. Y en este caso ha sido también una llamada de atención a la banca. Nadie se metía con los bancos en nuestra sociedad. Nadie les culpaba de las consecuencias de la crisis. El tiempo ha demostrado, cinco años después de que estallara la burbuja, la responsabilidad que tienen.

¿Te acuerdas de cómo conociste Amnistía Internacional, algún reportaje que hayáis hecho o alguna campaña que te llame especialmente la atención?
De Amnistía Internacional he oído hablar siempre. En La 2 Noticias hicimos el especial del 60 aniversario de la Declaración de Derechos Humanos [2008]. Recuerdo que salía Stéphane Hessel, que era el único superviviente de la redacción de aquella declaración y fue un reportaje muy bueno.

Ahora, de Amnistía, me llaman la atención la campaña sobre vivienda o el trabajo sobre libertad de expresión, igualdad entre hombres y mujeres, educación, sanidad. Lo bueno que tiene Amnistía es que pelea por los derechos humanos que nos afectan a todos; y a todos es lo que ocurre en la India y lo que pasa enfrente de nosotros. 

Hemos lanzado una nueva campaña MUJER TENÍA QUE SER y debajo aparecen los nombres de algunas mujeres que han destacado en diferentes áreas, como Virginia Woolf, Shirin Ebadi, Clara Campoamor... ¿Qué nombre añadirías tú?
Me gusta que esté la adolescente Malala, tiroteada por los talibanes por defender la educación de las mujeres. Es el ejemplo de que nos quedan muchas cosas por cambiar. Que una niña como ella haya revolucionado toda su sociedad es un gran ejemplo. Que el mundo hable de ella me parece que hay que tenerlo en cuenta. Y me gustaría que estuviera Chavela Vargas. Vivió con libertad. En una sociedad como la mexicana, cantando rancheras y haciendo con su vida lo que quiso. Sin miedo.

Estuviste hace meses en Benín en un viaje con una ONG. ¿Qué te pareció la experiencia?
Muy enriquecedora y tengo ganas de volver. África es mucho más que lo que aparece por televisión. Sus colores, sus matices... Por supuesto que hay conflictos y desigualdades, pero desde luego, si  Occidente le quita sus recursos, le reordena sus tierras, especula con lo que es suyo... el progreso es más difícil. Es un continente con mucha fuerza. Yo creo que es el continente de este siglo o del que viene.

A África hay que ir aunque no vayas con un proyecto, para conocer a la gente, su riqueza y su hospitalidad. África está llena de personas libres. A nivel personal no tienen cadenas. Rinden sus cultos, viven implicados en la naturaleza, tienen respeto a sus ancestros, a sus mayores, sus tradiciones, su música, su cultura, sus relaciones personales... Es una sociedad formada por personas libres. Las cadenas se las ponemos otros. Ojalá nos trajéramos ese espíritu cuando volvemos a casa.

Fuente: entrevista a Mara Torres realizada por Amnistía Internacional http://www.es.amnesty.org/

Próximos eventos-firmas de Mara Torres / La vida imaginaria

Este viernes (5 de abril) Mara Torres retomará la gira planetaria con su novela "La vida imaginaria".

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Próximos eventos y firmas en abril, mayo y junio:

Abril
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- Día 5 de abril, a las 20.00h, en la Biblioteca Central de Córdoba (C/ Ronda del Marrubial, s/n).

- Día 19 de abril, a las 19.00h, en el Teatro Federico García Lorca de Getafe: Encuentro con el Premio Planeta 2012 Lorenzo Silva y la Finalista Mara Torres.
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- Día 23 de abril, Sant Jordi, en Barcelona.
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- Día 26 de abril, a las 20.00h, en la Feria del Libro de Tomares (Sevilla). Será una mesa redonda con Carla Montero.  Lugar: Plaza del Ayuntamiento de Tomares.
 
 - Días 27 de abril, de 18.00 A 20.00h y el 28, de 12.00 a 14.00h, en la Feria del Libro de Valencia. Lugar: Los jardines de Viveros.

Mayo

- Día 3 de mayo, a las 16.00h, en la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona.

- Día 11 de mayo en la Feria del Libro de Badajoz: firmas a las 19.30h y a las 21.00h presentación de "La vida imaginaria".

- Sábado 18 de mayo (presentación y firma a las 13.00h) y domingo 19 (a las 13.00h.) en la Feria del Libro de Navia (Asturias).

Junio


- Día 6 de junio, Mara Torres presidirá en Cáceres el jurado de los Premios de Periodismo Dionisio Acedo.

- Feria del Libro de Zaragoza: 8 de junio a las 12.00h (presentación y firma en la carpa de la feria).


FIRMAS DE MARA TORRES EN LA FERIA DEL LIBRO DE MADRID
Día 1 de junio (sábado): 
- Librería Gaztambide Caseta 320 : de 12 a 14h.
- Librería Visor Caste 230: de 19 a 21h.
Día 2 de junio (domingo):
- FNAC caseta 41 y 42: de 12 a 14.00h.
Día 15 de junio (sábado):
Librería Gomber, caseta 32:  de 12.00 a 14.00h.
LIbrería ECI, caseta 178 y 179: de 19.00 a 21.00h.

Entrevista a Mara Torres

Hace pocas semanas que su primera novela, La vida imaginaria, fue declarada finalista del Premio Planeta. Desde entonces vive en una nube real (una verdadera avalancha de actos promocionales) y vital. Se le nota encantada con el galardón, que muchos dicen que es el verdadero Premio Planeta. Ella, ni quita ni pone rey, sino que sirve a su señor, que es su novela. El libro cuenta cómo Fortunata Fortuna, una joven a la que su novio Beto abandona, reinventa su vida. Una historia que le ha pasado a mucha gente. Probablemente, hasta a la misma Mara Torres, por increíble que a algunos les pueda parecer. Su cara no es nueva. Lleva seis años siendo el rostro de La 2 Noticias, el informativo más moderno de televisión y, antes de eso, estuvo en la SER, donde su paso por Hablar por hablar, el programa de desahogos nocturnos al tiempo que medicamento para soledades, dejó huella. En público no era conocida su faceta como escritora, aunque si se escarba un poco en su biografía queda claro que esto de la literatura le va, pues tiene un doctorado en la materia. Pero no sabe a ciencia cierta si su carrera de escritora acaba de empezar o acaba de terminar. Habrá que estar atentos.

   Mara Torres / Foto de Eva Torres

Uno de sus primeros jefes fue Iñaki Gabilondo. ¿Aprendió algo de él?
Sólo estuve en su equipo unos cuantos meses, así que aprendí más como oyente en los muchos años que dirigió Hoy por hoy.

Estuvo cinco años en Hablar por hablar. ¿No se cansó de escuchar banalidades?
Ya sabe lo que dice Unamuno en Niebla… uno empieza hablando por hablar y acaba diciendo cosas importantes. Fue una etapa fascinante.

 Usted y sus programas han tenido muchos premios, pero el que más me llama la atención es el Salmorejo de Plata que le dieron a Hablar por Hablar. Sería dificilísimo beberlo. 
De hecho no se bebe, se come con una cuchara.

Touché. Pasemos a otra cosa: La 2 Noticias es, para muchos, después del cambio de Gobierno y de dirección de RTVE, la aldea inconquistable de Asterix que resiste a los romanos.
Lo es. Ha cumplido 18 años que incluyen dos cambios de Gobierno y tres directores de informativos.

Llevan años intentando hacer una información diferente. ¿Tan mala es la que se hace normalmente?
Diferente no es mejor ni peor, es diferente.

Un amigo mío dice que son un telediario para gafapastas. Usted, supongo, lo niega.
Dígale a su amigo que a mucha honra.

Ha dicho que la crisis está dejando muchas heridas en el periodismo. ¿Cree que afectan a órganos vitales?
El corazón, porque los profesionales amamos el periodismo. Los pulmones, porque es una profesión asfixiada. El hígado, por los recortes y los despidos de muchos compañeros… Yo diría que sí, que afecta a los órganos vitales.

Dice que el periodismo no la deja volar, pero la literatura sí.
Digo que el periodismo no es ficción sino realidad, y la literatura es invención, así que, cuando quiero evadirme, lo hago con los libros.

Supongo que piensa seguir volando, que La vida imaginaria no es una flor de un día.
Pienso seguir volando, pero leyendo. No tengo ni idea de lo que va a pasar, porque eso tiene la vida, que no te avisa de las cosas. Escribí por pura necesidad, y tuve la suerte de que un jurado decidiera premiar la novela y que a los lectores les esté gustando (va por la quinta edición en apenas 3 semanas). Pero no tengo nada más escondido en el cajón.

Le costó cinco años escribirla. Sabiendo que esto lleva tanto tiempo, ¿no le da pereza ponerse con otra?
Me lo he pasado muy bien con Fortunata Fortuna. La inventé para que me hiciera compañía y está siendo una excelente compañera de viaje.

¿Hay alguna otra cosa que la haga volar?
Las canciones, las películas, los amigos, el mar, la montaña, los viajes… 

Y dígame, ¿qué cosas coloca usted en su vida imaginaria ideal?
Escribir una novela para los amigos, tener la osadía de enviarla a un premio, que un jurado diga: “Ésta”, y sea la tuya.

Hemos hablado de la novela. Hablemos de sus repercusiones: primera novela y queda segunda en el Premio Planeta. Eso se llama tener puntería.
Pida responsabilidades al jurado.

Ha declarado que recibió el (sub)Premio Planeta como si fuese el Óscar. ¿Tanta ilusión le hacía?
Más.

Y quién se imaginó que era: ¿Audrey Hepburn, Grace Kelly, Elisabeth Taylor?
Fortunata Fortuna volando a un planeta imaginario.

A raíz del premio tuvo una pequeña diatriba con Lucia Etxeberría en Twitter, o ella la tuvo con usted, no sé.
A Etxebarría no le faltaba razón: muchas veces no sé quién soy.

A mí me hizo pensar que esto de Twitter funciona a veces como un patio de vecinos.
¿Y? Con tenerlo claro.

La novela es en parte la historia de una ruptura. Si no es indiscreción, en estas cosas del amor, ¿usted ha sido más de dejar o de ser dejada?
Las dos cosas, aunque a mí los que me marcan de verdad, son los amores platónicos. Puedes soñar con ellos durante toda la vida.

No nos rompa el corazón y no nos diga que, si le va bien esto de la literatura, nos deja a los televidentes huérfanos de su presencia.
Gracias por el piropo. Y no, no tengo intención.
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Fuente: entrevista realizada a Mara Torres en Revista21

La película favorita de Mara Torres

A continuación puedes ver un vídeo grabado del programa Días de Cine (La 2 de TVE) en el que Mara Torres nos habla de una de sus películas favoritas.
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Vídeo: Hasta la cocina con... Mara Torres

Es en la cocina donde tienen lugar las conversaciones más interesantes... y la de la periodista Mara Torres, finalista del Premio Planeta 2012 por 'La vida imaginaria', tiene barra americana, así que 'ha visto' más de lo normal. La presentadora de La 2 Noticias, un informativo con más premios que Ferran Adrià, nos habla de desengaños amorosos, del placer de cocinar los sábados o de las comidas familiares en casa de 'los Torres'.


Mara Torres: "El desamor es como la sal. Si te pasas, te pierdes" También puedes leer la entrevista completa Pinchando Aquí.

Fuente: CadenaSer.Com

Los clásicos - Mara Torres: entre Mozart y Beethoven.

A la autora de La vida Imaginaria, finalista del Premio Planeta, le fascina Beethoven, pero con quien mejor se lo pasa es con Mozart. Nos asomamos a su obra y a sus compositores favoritos, escuchamos la Pavana de Fauré, la Mamma Morta de Andrea Chenier (Giordano), cantada por Maria Callas y el Nessun Dorma de Turandot (Puccini) cantado por Pavarotti. En el Karaoke: La Jota de Perico, de la zarzuela El Trust de los Tenorios, con Manuel Sirera. El conciertito: Gitanerías de Lecuona, por Gabriela Montero. En la despedida, por petición popular, los últimos minutos del Concierto de Año Nuevo de Los clásicos.
  
 No te pierdas, a continuación, el programa completo:
http://www.rtve.es/alacarta/audios/programa/los-clasicos-mara-torres-entre-mozart-beethoven-08-01-13/1645885/

"La vida imaginaria", de Mara Torres


La Navidad es tiempo de regalos y una de las mejores elecciones en estas fechas es un libro. Hoy quiero haceros mi primera propuesta de este año 2013: La vida imaginaria, de Mara Torres. Como ya os conté en otro post, es la finalista del Premio Planeta 2012, que este año ganó Lorenzo Silva con La marca del meridiano. Si este autor era de sobra conocido por su faceta literaria, Torres fue la gran revelación de la última edición del prestigioso premio. Es cierto que ya era una periodista de éxito y que su nombre no nos es extraño, pues triunfó primero en radio con Hablar por hablar, de la cadena Ser, y ahora lo hace en La 2 Noticias de TVE con un formato informativo ciertamente original y alternativo. Pero como escritora hasta el momento tan sólo había publicado relatos. Sus inicios en novela no han podido ir mejor.
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La vida imaginaria es una narración en primera persona protagonizado por Nata (Fortunata Fortuna, que ejerce a la vez de protagonista y narradora) sobre los meses que preceden a la ruptura con novio, Beto, con el que llevaba conviviendo varios años. La decisión la ha tomado él y en esta tesitura los interrogantes no se hacen esperar. ¿Cómo enfrentarse a la vida sin él?. ¿Cómo afrontar el abandono?. ¿Existen esperanzas de reconciliación?… en un principio Nata no asume otra posibilidad que la de pensar en que todo volverá a ser como antes, pero poco a poco habrá de asumir que el mundo sigue su rumbo y debe adaptarse de nuevo a él, retomar prácticas olvidadas (el simple hecho de vestirse para ir a una discoteca ya es un desafío, en su caso casi un anacronismo y provoca situaciones ciertamente divertidas).

A pesar de todo, el tono que Torres imprime a su relato, de ágil y rápida lectura, impide que la historia se convierta en melodrama. Es más bien en todo lo contrario y eso es lo que hace de ésta una narración entrañable, gracias a las peculiares reflexiones de la protagonista. La vida imaginaria es un divertimento,  un relato cargado de esperanza, gracias a los momentos humorísticos de los que está plagado. Instantes tomados de la vida real, en los que no evita sacar a colación temas de rabiosa actualidad como el paro, los despidos indiscriminados, la explotación laboral, la situación económica, la clase política… que hacen una llamada a la reflexión. Junto a éstos conviven otros que son producto de la imaginación de la protagonista, de ese soñar despiertos que todos hemos practicado muy sanamente alguna vez, dejando volar nuestra imaginación para llegar a las situaciones idílicas que nuestro cerebro se encarga de crear y la realidad de destruir.

Fuente: Paz Ruiz Utrilla / Placeres y Más.

El libro favorito de Mara Torres

Está "manoseado, arrugado, subrayado a boli y lapicero...". Se trata de un poemario de un autor esencial en el panorama español del siglo XX. Una obra que leyó por primera vez con 25 años y que a la periodista y escritora le "salvó la vida literaria y sentimentalmente". 

¿Y tú, lo has leído? 

Fuente: vídeo grabado de El Mundo / Cultura

Otros poemas de Ángel González en: http://goo.gl/o4wfd

Entrevista a Mara Torres

“El misterio de la vida es el amor... y el reto, entenderlo”

                                              Mara Torres / Foto de Eva Torres

Es soñadora, inquieta, devoradora de libros y poemas. Un domingo se inventó a Fortunata Fortuna y escribió ‘La vida imaginaria’, novela con la que es finalista del Premio Planeta 2012  

¿Tener una vida imaginaria es necesario? Completa la vida real. La vida imaginaria es lo que te pasa por la cabeza mientras la vida real pasa.

Quizás la de todos ha incrementado ante esta época de desencanto generalizado... La crisis nos está quitando muchas cosas, pero no la capacidad de soñar. Soñar es el primer paso para empezar a cambiar las cosas, y entiendo que mucha gente se levanta solo imaginando que ese día pueden cambiar.

¿Cuándo nació en su mente Fortunata Fortuna, la protagonista de ‘La vida imaginaria’? Me la inventé en el invierno del 2007 al 2008 porque me sentía sola y necesitaba compañía. Creé a Fortunata Fortuna y escribí 30 páginas, las llamé ‘Los domingos de mierda’. Luego las guardé en un cajón. Hasta que... Había dejado esos folios a mis amigos y me dijeron que tenía que acabar la novela. La retomé cuando estuve tranquila y mi vida cambió.

 ¿Ahora le gustan los domingos? Sí, creo que tienen su punto. No le gustan a Fortunata Fortuna.  

¿Mara y ‘Nata’ no se parecen? Yo necesito separarme del personaje. La novela hace una crítica a la falta de compromiso, a la dificultad que tiene Fortunata Fortuna de crecer, de entenderse ella y entender el mundo que le rodea. Y esa no soy yo, pero ella tiene mucho mejor humor, yo soy más dramática y atormentada. Me parezco mucho en la vida imaginaria.

¿El desamor inspira más que el amor a la hora de escribir? Me da la sensación de que el gran misterio de la vida es el amor y el reto es entenderlo, de modo que si nos ayudamos con novelas, canciones o poemas es probable que nos acerquemos a descifrarlo.

 En su libro habla de empezar de cero. ¿Cuál es su receta? En el olvido no hay medicinas que hagan efectos inmediatos. Uno olvida cuando puede, no cuando quiere. El tiempo suele funcionar.  
¿La literatura le ha dado alas? Sí, como lectora. La literatura me ha permitido vivir otras vidas y desconectar de la realidad. A veces digo que a mí algunos libros de poemas me salvaron la vida, metafóricamente hablando.

Recuerdo su etapa en ‘Hablar por hablar’. ¿Qué tiene la noche que uno se atreve a confesarse? La noche tiene la oscuridad y la soledad. Tiene un tiempo que va mucho más lento que ndurante el día para soñar antes de soñar, para imaginar antes de soñar, para pensar antes de dormir. La noche tiene una complicidad difícil de igualar.  

¿Qué aprendió? A escuchar la intimidad más cotidiana, el universo más pequeño del ser humano.  
En Internet se ha creado el muro de las lamentaciones de los periodistas. ¿Cuál sería su mensaje? Yo diría que el periodismo es un superviviente nato, porque el periodismo es necesario para un mundo mejor. El periodista te cuenta lo que pasa, por tanto te hace entender mejor el mundo y, sobre todo, denuncia las injusticias. La profesión está muy ‘tocada’... Está viviendo una doble crisis, la económica y la propia del periodismo.Con la revolución de Internet tiene que encontrar un papel nuevo, pero se recuperará. 

¿Es optimista? Sí. Una sociedad sin periodistas no es una sociedad libre. 

Antes hablábamos de los domingos, un día muy de deportes. ¿Le gusta el fútbol a Mara Torres? En mi vida habré visto tres partidos de fútbol, a veces me da un poco de vergüenza reconocerlo, y más en una sociedad en la que el fútbol ha dado tantos alegrías. No me siento de ningún equipo, pero lo curioso es la compañía que me ha hecho siempre carrusel deportivo. No me enteraba de lo que decían, pero me hacía sonreír. 

El otro día se le acercó un árbitro de Primera División... Sí, me llamó la atención. Me dijo que se había sentido muy identificado con el personaje de Fortunata Fortuna. En el libro hay una escena relacionada con el fútbol, la de la camiseta roja de la selección, que es una metáfora del compromiso. 

¿Prefiere la Fórmula 1? Sí, porque es un deporte en el que todo puede pasar. Los Mundiales son largos, me gusta la afición que hay y creo que en el fondo la ingeniería es aplicable luego a nuestra vida cotidiana. Y, además, me parece que Alonso sabe volar. 

Usted voló la noche de los premios Planeta. ¿Fue su momento más feliz? Esa noche fue el cúmulo de todas esas cosas que a mí me producen felicidad, como fue poder agradecer a mi familia, a mis amigos y a quien me acompañó esos años en los que escribí la novela. La vida imaginaria y la real se fundieron. 

Fuente Diario SPORT (9/12/2012)

Mara Torres: "Necesitaba volar y la literatura me ha dado las alas"

La periodista ha sido finalista del Premio Planeta con su primera novela, 'La vida imaginaria'.

.........................................Foto: Lorenzo Silva y Mara Torres, ganador y finalista del Premio Planeta 2012

Ha llegado a la escritura a través de la lectura, "al margen del periodismo", oficio que, reconoce Mara Torres, no le ha proporcionado las alas que ella necesitaba "para poder volar". Un vuelo personal y profesional a gran altura que sí le ha facilitado, por el contrario, la literatura.

Mara Torres hace estas reflexiones todavía sin digerir el hecho de haber logrado, anoche y con su primera obra de ficción, La vida imaginaria, ser finalista en la LXI edición del Premio Planeta de Novela, que tiene en Lorenzo Silva a un nuevo ganador.

Un premio que, asegura, no esperaba, que le tiene hoy si cabe más "sorprendida" que ayer de madrugada, y que no impedirá que vuelva a presentar -quizá hoy mismo, todavía no lo sabe- uno de los informativos más premiados de la historia de la televisión en España, el que emite todas las noches La 2 de TVE. "La vida es la que es", comenta en una entrevista con EFE.

Y fueron precisamente sus compañeros de la televisión pública los primeros en entrevistarla anoche en directo. Una entrevista que sorprendió y divirtió a esta madrileña todavía en la treintena que si a algo está acostumbrada es a contar las noticias, no a ser ella la noticia. "Que la Agencia EFE me entreviste me parece alucinante", bromea.

Mara Torres, periodista de radio y de televisión, medios en los que hasta ahora ha desarrollado su carrera, inició en 2007 la escritura de La vida imaginaria, la abandonó una temporada y retomó la historia hace aproximadamente tres años, después de comprobar cómo sus amigas, a las que dejó leer el manuscrito, se habían enganchado al personaje protagonista, Fortunata Fortuna, "Nata" para los más allegados, una mujer joven, en la treintena, como ella.

"No la describo físicamente en las páginas del libro. Tengo un dibujo de ella en mi mente, y es el mío", reconoce la autora.

"Nata" es la protagonista de una novela que habla de amor y desamor, de "la necesidad que tenemos los seres humanos de reinventarnos tras un fracaso", una historia en la que realidad y deseo se confunden, y que a su autora le ha proporcionado su primer premio literario. "Espero -dice- que no me cambie nada y si me cambia algo que sea para bien".

Torres hablaba anoche, tras recoger ante más de mil invitados de Planeta un premio tan prestigioso, que además de estar dotado con 150.250 euros -el ganador se lleva 601.000- garantiza unas ventas poco habituales, de la crisis del periodismo, de los graves y dolorosos momentos que vive su profesión, pero "también los profesores, los médicos, las enfermeras,....".

"Necesitaba escribir para escapar de esta situación, de ese latigazo fortísimo" que es la crisis y que está dejando heridas difíciles de curar en la profesión periodística", comenta.

Cuando se le pregunta si es una historia vivida o imaginada, Mara Torres no duda la respuesta: "tiene una parte absolutamente personal y esa es, precisamente, la imaginada. En ella hay -insiste- más de mi vida imaginada que real".

"Cuando (Nata) vuela, más identificada me siento yo con ella", continúa Mara Torres, que se presentó al Planeta bajo el pseudónimo de Pilar Otero -"alguien de 74 años a quien quiero mucho y a quien he querido sacar de su vida imaginaria"- y con un título, "El búnker", que no es el real y que remite a la autora a un lugar y un momento concreto de su niñez.

Mara Torres dice que ha aprendido a contar historias en la radio y en el informativo de televisión que presenta en la cadena pública, una realidad "cruda", y que a la hora de escribir necesita "libertad".

Libertad en el sentido de "tener cubiertas otras cosas, otras necesidades", para que ello le permita escribir. Y esa cobertura se la ofrece el periodismo. "No quiero escribir para vivir. Necesito -insiste- libertad, no sentirme obligada" de tener que entregar un libro en un plazo concreto de tiempo.

Mara Torres finalista del Premio Planeta 2012

La periodista Mara Torres ha quedado finalista de la 61ª edición del Premio Planeta con su novela "La vida imaginaria", mientras que Lorenzo Silva y "La marca del meridiano" se alzaron con el galardón.