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Entrevista a Mara Torres en Impasse Mag

“El reto de los medios de comunicación públicos es trabajar para los ciudadanos".

                                     
Compartimos con la periodista Mara Torres (Madrid, 1974) un par de cafés para hablar de la profesión y de literatura. El primero, en un rincón especial de la ciudad que la vio nacer, el jardín del Museo del Romanticismo, sirve para hablar de radio, televisión y de la función social de los medios públicos. Con el segundo, en la cafetería Naif de Malasaña, nos explica el largo y difícil proceso de escribir un libro y confiesa qué es para ella lo más importante de la vida: el amor.

Impasse Mag: Alguien podría considerarnos compinches de la Cadena Ser a la hora de promocionar su prolífica cantera de periodistas. Y es que Miguel Ángel Oliver o Javier Ruiz han pasado por nuestro magazine antes y hemos recordado su paso por la radio. Y en concreto haber trabajado con Iñaki Gabilondo. ¿Cómo es y qué le queda a un profesional de aquel aprendizaje que comienza en 1995?

Mara Torres: La radio ha sido mi primera gran escuela profesional y en los 12 años que trabajé en la Ser tuve la oportunidad de compartir redacción con muchos profesionales, entre ellos Gabilondo, pero de él aprendí sobre todo como oyente porque trabajé sólo unos meses en ‘Hoy por Hoy’. A quien estoy realmente agradecida es a Gorka Zumeta, que me enseñó a tener respeto al micrófono, y a los compañeros con los que empecé: Sergio Castro, Lala García, Mariló Maldonado, Tano Juárez. Los seis primeros años viví una etapa alucinante muy vinculada al periodismo cultural. Hacíamos un programa de fin de semana (‘La gran evasión’) y me recorría todos los teatros, garitos y salas de exposiciones buscando a quien entrevistar. Fue una etapa apasionante para mí, llamábamos a poetas, músicos, escritores, cineastas…, entrevistamos a Jorge Drexler, Amenábar o Eduardo Noriega cuando prácticamente acababan de empezar, hace 20 años, y aquella época marcó mi forma de entender la profesión.

IM: Decir que es usted la voz cómplice de toda una generación puede sonar pretencioso pero considero que es una realidad. Para quien no lo sepa usted dirigió y presentó el programa ‘Hablar por hablar’ en la SER desde 2001 hasta 2006. En Demografía se entiende que una generación abarca cinco años, así que no ando mal encaminado. ‘Hablar por hablar’ es un espacio de madrugada con testimonios y revelaciones de los oyentes creado por Gemma Nierga en 1989. ¿Cómo surge la posibilidad de conducir un espacio de esas características y qué considera que aportó usted a un formato tan particular como ese?

MT: Teniendo en cuenta que rozábamos el millón de oyentes y el perfil era poliédrico, creo que tienes razón cuando dices que mi paso por ‘Hablar por hablar’ tiene algo de generacional. Mucha gente de mi generación escuchaba el programa, supongo que estudiaban o trabajaban por las noches y coincidía en que estábamos todos desvelados. Siempre he pensado que mi mayor aportación al programa fue que me sentía una oyente más. Escuchaba las historias que me contaban con verdadera atención y me provocaban las mismas sensaciones -me emocionaban, entristecían, me hacían reír o pensar o enfadarme- como al que estaba escuchando al otro lado de la radio. Eso creó entre nosotros empatía y, de alguna manera, sentíamos que el programa era nuestro, de todos. También era muy joven, así que, todo lo que contaban me parecía curioso y me fascinaban las voces y las historias de los que llamaban. Era como si cada noche abriera un libro de relatos.

IM: Se había licenciado en Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid en 1998, pero años después, en 2003, vuelve a las aulas para doctorarse en Lengua y Literatura. ¿Era una espina clavada del pasado o una motivación que surge posteriormente?

MT: En 1996 entré en la Ser, pero estaba en tercero de carrera. Cuarto y quinto los saqué mientras trabajaba como becaria y luego tuve un contrato en prácticas que, por cierto, estiraron durante años. En 2003 comencé los estudios de Doctorado en el departamento de Lengua y Literatura de mi facultad, y el 2006 presenté al tribunal el trabajo para obtener la Suficiencia Investigadora, el DEA. Siempre me ha gustado estudiar, la verdad. Luego, cuando ya estaba en la tele, en vez de dedicarme a la tesis doctoral, me matriculé en otra carrera, Literatura Comparada, pero solo me saqué unas cuantas asignaturas, recuerdo que me pasé unas vacaciones de Navidad estudiando y haciendo trabajos y me dije: “Uf, creo que voy a dejar las clases por un tiempo”.

IM: Tras más de una década en la radio da el salto a la televisión para presentar el formato informativo más premiado en nuestro país en los últimos años, quizá junto a ‘Informe Semanal’. Se trata de ‘La2noticias’. ¿Cómo surge esa posibilidad y cómo se plantea ese cambio?

MT: Recibí una llamada al móvil, un poco antes del verano del 2006. “Soy Fran Llorente y te llamo porque quiero que vengas a ‘La 2 Noticias’, ya sé que dices siempre que no, pero quiero intentarlo”. Era verdad, siempre había dicho que no a las ofertas de televisión que me habían hecho, pero a Fran le dije:“Sí”.

IM: ¿Cuál es la labor de un presentador de noticias y qué puede aportar para no ser un mero busto parlante que lee un prompter?

MT: El equipo de ‘La 2 Noticias’ es pequeño, somos diez personas, y todos, tanto el editor (José Luis Regalado) como los adjuntos, los redactores y realización nos dejamos la piel. El equipo de edición elabora la escaleta y a partir de ahí, aportamos ideas, sugerimos otras noticias, decidimos las músicas y concebimos el informativo como un proyecto común. Compartimos la manera de ver el mundo y la actualidad y lo trasmitimos al espectador. Ni mis compañeros ni yo concebimos otra manera de ejercer la profesión si no es creyendo en lo que hacemos.

IM: Cuando se habla de censura o manipulación en RTVE y de protestas de los profesionales que forman la casa, ¿qué se cuenta y qué no llegamos a conocer desde fuera sobre esas presiones?

MT: Yo te cuento lo nuestro: ‘La 2 Noticias’, como sabes, lleva 20 años en antena. En estas dos décadas, se han producido tres cambios de gobierno y cuatro cambios en la dirección de informativos de TVE. Por ‘La2N’ han pasado diferentes editores, presentadores y redactores, pero los pilares del informativo siguen siendo los mismos: independencia, pluralidad y defensa de los derechos humanos. Y, si bien es cierto que hace años que vivimos en los márgenes de la programación, también te digo que los responsables siempre han respetado nuestra forma de entender el periodismo. Tuvimos un único caso que consideramos censura en noviembre de 2015 e hicimos lo que pensamos que era nuestra obligación: denunciarlo públicamente y llevarlo al Consejo de Informativos para que elaborara un informe independiente sobre lo ocurrido. El informe nos dio la razón.

IM: ¿Cómo puede un medio de comunicación público cumplir con el objetivo de servicio general informativo con estas circunstancias?

MT: Los medios de comunicación públicos, en democracia, tienen sentido si son independientes, veraces y plurales. Lo dice el artículo 20.3 de nuestra Constitución, que protege el derecho a una información libre y veraz. Esto significa que no puede depender de ningún gobierno ni político de turno, ni de ningún poder económico ni empresarial. Y creo que ese es uno de los retos que tenemos por delante los medios de comunicación públicos: transmitir y convencer al ciudadano de que trabajamos para ellos, tener su confianza y ser su referencia informativa. Así que, contestando a tu pregunta, te diré que no es que un medio de comunicación público “pueda” cumplir con el objetivo, es que “debe” cumplirlo y si alguien considera que no se cumple, es que no se está haciendo bien.

IM: Recientemente hubo una polémica porque la Radio Televisión de Castilla-La Mancha había contratado a una actriz (Raquel Martín) sin estudios de Periodismo para presentar el informativo del fin de semana. ¿Qué opinión le merece este hecho?

MT: A lo largo de su historia, los informativos públicos y privados los han presentado y los presentan profesionales con múltiples perfiles. A mí lo que me interesa de veras es lo que se dice, el contenido de la información, lo que se cuenta. Las diversas lecturas de la actualidad, el orden de las noticias, las imágenes que se seleccionan y la capacidad de ir más allá de un titular.

IM: ¿La televisión es sexista?

MT: El mundo es sexista, pero quiero pensar que estamos progresando adecuadamente.

IM: Un espacio tan estable como ‘La 2 Noticias’ ha vivido sin embargo turbulencias en los últimos años. Primero con el cese, quizá controvertido, como editor de Iñigo Herraiz en 2013, y ahora, más recientemente con un movimiento de escaleta que empuja la hora de emisión de su informativo a un horario “difícil” por no usar otro calificativo. ¿Cómo afronta estos cambios?

MT: La turbulencias horarias me afectan en la medida en la que afectan al espectador. Me pongo en su lugar y sé que no es fácil para ellos encontrarnos en la programación. De modo que yo solo puedo agradecer infinitamente a quienes, a pesar de las turbulencias, hacen por encontrarnos. A los que nos siguen en Twitter para ver la hora de emisión, nos ven en internet al día siguiente y siguen queriendo saber cuál es nuestra forma de contar la actualidad. Después de todos los cambios a los que nos someten, me emociona cuando alguien me para por la calle para decirme: “Enhorabuena, seguid así”.

IM: Hay campañas de telespectadores en redes sociales para retomar el anterior horario. ¿Qué diría usted al respecto?

MT: Que nos quedamos flipados cuando vimos la campaña que se había montado.

IM: Cojamos uno de sus informativos al azar. En el sumario hay una noticia sobre el exótico examen de conducir a motoristas con olor a sudor en Indonesia o la noticia de una librería en Oporto ¿Qué tiene de especial ‘La2noticias’? ¿Qué diferencias hay entre la configuración de un informativo convencional y el estilo de su espacio?

MT: En mi opinión, una de las claves de este informativo es la lectura entre líneas. Efectivamente, una de las noticias que llevamos un día era el examen en Indonesia, pero no estábamos hablando del olor a sudor, sino de la humillación a la que se someten a los trabajadores al obligarles a hacer ese examen para contentar al cliente. Te pongo otro ejemplo: nosotros somos capaces de abrir ‘La2noticias’ con el último número de Asterix y Obélix. Algunos, los menos, verán sólo unas viñetas de dibujos animados, pero los espectadores de ‘La2noticias’ estarán viendo un paralelismo entre el cómic y las políticas de asilo de Francia. Es algo que me fascina de nuestros espectadores, que siempre las cogen al vuelo.

IM: ¿Cuál ha sido la noticia más alegre/divertida que ha dado? ¿Y aquella en la que ha sentido un mayor desasosiego?

MT: Hay decenas de un lado y de otro, pero la noticia que más me impresionó dar fue la muerte de Michael Jackson porque fue del todo inesperada. Nos pilló haciendo ‘La2noticias’ y yo siempre me quedé con ganas de ser más espontánea y decir: “¡No sabéis qué ha pasado! ¡Se ha muerto Michael Jackson!”. Cuando salí del informativo, tenía un montón de mensajes de amigos que me decían: “¿Se ha muerto de verdad?” Y yo les decía: “De verdad no lo sé, pero se ha muerto”.

IM: De la actualidad política española, qué le llama más la atención, las rastas, el bebé de Bescansa, que no haya gobierno constituido, la situación en Cataluña. A veces tengo la sensación que se intenta desviar la mirada y los periodistas picamos. ¿Qué le parece?

MT: Que yo no la desvío. ¿Y tú?

IM: ‘Sin ti. Cuatro miradas desde la ausencia’ es otro de sus títulos. Por hacer un paralelismo, con el que no me gustaría pecar de simplón, recuerdo el primer libro de su compañero Carlos del Amor, también de relatos. ¿Es este el género más asequible para una transición desde el mundo periodístico al literario o es mera coincidencia? ¿Por qué lo elige usted? Ahora que lo pienso, otro periodista de su generación, Juan Gómez-Jurado, empezó con un thriller policiaco.

MT: Yo no diría que me empecé con un libro de relatos, sino con un libro de entrevistas noveladas. ‘Sin ti’ fue un paso entre el periodismo y la literatura. Todo lo que está narrado parte de los testimonios de los cuatro protagonistas y aunque, al ser novelado, pueda parecer que hay parte de ficción, es realidad. De hecho, uno de mis trabajos para la suficiencia investigadora lo hice a partir de esa idea: la entrevista novelada, un género que exigía el rigor del contenido de una entrevista y la libertad narrativa que ofrece la literatura.

IM: Los relatos están protagonizados por personas que han perdido un ser querido. ¿Cómo se afronta la vida con una ausencia de ese calibre?

MT: El libro habla de la ausencia, sí, pero es un homenaje a la vida compartida.

IM: En octubre de 2012 usted queda finalista del Premio Planeta con su novela ‘La vida imaginaria’. Una historia de amor, fracaso y eterna reinvención. ¿Es ese el círculo vicioso en el que nos encontramos en nuestras vidas? Vivir, caernos, volver a levantarnos para seguir viviendo y volver a tropezar con el destino ingrato…

MT: ¡Qué dramática te ha quedado la pregunta! El amor es lo mejor de la vida, pero uno tarda en encontrarlo y cuanto más romántico eres, más tardas, o eso me parece a mí. En todo caso, lo que más me sigue sorprendiendo de ‘La vida imaginaria’ es la empatía que establece el lector con el personaje. Cuando gané el premio, hice una fiesta y todos llevaban una chapa que decía: “Yo también soy Fortunata”. La novela aún se sigue vendiendo, aquí y en extranjero, y se han hecho hasta tesis y trabajos de universidad. Hace poco me escribió una traductora egipcia que había dado una conferencia sobre la novela en el Instituto Cervantes de El Cairo.

IM: ¿El amor existe? Y si es así, ¿a qué sabe? ¿Qué color tiene? ¿Cuál es su tacto? ¿Cuánto dura? ¿Dónde se compra?…

MT: Ese es el misterio del amor, que deja mil preguntas en el aire.

IM: ¿Qué valor tiene un premio en la carrera de una escritora? ¿Qué vale más un premio concreto o un comentario cómplice de un lector contento con la lectura de su libro?

MT: Ganar del Finalista del Planeta ha sido, sin duda, una de las mejores cosas que me han ocurrido a nivel profesional y estoy profundamente agradecida al jurado y a quienes decidieron que mi novela pasara a formar parte de los premiados con este galardón que te acerca a miles y miles de lectores.

IM: Como escritora, cómo aborda el hecho de sentarse delante de un papel en blanco y cómo es el proceso de creación del imaginario de unos personajes dentro de una historia que tiene un principio y un final.

MT: Para mí es un proceso largo y difícil. Tardo mucho en escribir porque corrijo constantemente y mi cabeza bulle todo el tiempo, de modo, que no soy la mejor compañía para nadie, pero por otra parte, escribir me produce unos niveles de felicidad imposibles de explicar.

IM: Dígame que está involucrada en un nuevo libro y confiese algún secreto sobre el mismo…

MT: Estoy involucrada en un nuevo libro, sí. Y sigo escribiendo con los pies sobre una maleta que tengo debajo de la mesa.

Cuando los libros salvan vidas

Son las 12 de la mañana y el tiempo corre en Torrespaña, las prisas y el estrés son casi palpables hasta que llega Mara Torres. El presente inmediato, con sus crudas noticias parece quedarse congelado para transformarse en una conversación sobre literatura, viajes y periodismo. Por un momento la periodista deja a un lado la actualidad y la Mara escritora comienza a hablar. Su novela La vida imaginaria, que fue finalista del Premio Planeta 2012, cuenta lo que pasa por la cabeza de la protagonista, Nata, cuando Beto la deja.


Mara Torres en un momento de la entrevista / Foto de Eva Torres

¿Cuánto hay de literatura en el periodismo y cuanto de periodismo en la literatura?

Para mí son dos mundos completamente diferenciados. Lo que pasa es que el periodismo tiene tantos matices porque la realidad es muchas veces tan ficticia que supera lo que uno pueda imaginar, pero son dos mundos que están no solo completamente diferenciados, sino que son contrapuestos: la escritura es ficción y el periodismo es realidad. Cuando escribí La vida imaginiaria sí que viví muy bien esa dualidad, porque cuando estaba escribiendo el libro por las mañanas, para mí era una escapada de la realidad pura y dura con la que me enfrentaba por la tarde.

¿Coinciden mejor literatura y los viajes?

Pues sí. Cuando tú viajas a un país tienes muchas posibilidades. Una de ella es que te empapes con la literatura del país, eso te va a dar siempre una visión mucho más global. Cuando yo estuve en México, por ejemplo, llevaba novelas de Carlos Fuentes. No significaba que yo estuviera  disfrutando más de México por que tuviera una novela de Carlos Fuentes, pero desde luego entendía lo que estaba pasando alrededor porque tenía al lado un manual sobre la vida mexicana: eso puede ayudar. Pero diría que mejor que con la literatura, los viajes casan con el periodismo. Siendo periodista viajas todo el tiempo, porque todo el tiempo que estas hablando de informaciones que se producen aquí, en Washington, París o Sudán del sur. El periodismo es una forma de viajar.

¿Puedes recomendar un libro para llevarse a un viaje?

Depende del viaje que hagas, si vas a conocer una cultura nueva, llévate un libro para leer en el avión, porque no te va a dar tiempo a leer durante el tiempo que estás disfrutando de un lugar nuevo. Tienes que mojarte de las experiencias, de la gente, de la comida, de la noche, del día. Otra cosa es que vayas a hacer un viaje para relajarte o vayas a estar un montón de horas tumbado en una hamaca. Te dedicaría La delicadeza, o mismo La vida imaginaria, que se lee rápido y te lo fundes en un trayecto en un tren. También los libros de cómics son buenos para los viajes. Aunque lo que siempre recomiendo es que todo lo que tengas, lo vayas apuntando en una libreta donde tú vayas recogiendo todas tus ideas. O sea, que leas y escribas, que si escribes lo que aprendes, luego sacas una lectura mucho más completa.

¿Crees en la literatura como herramienta terapéutica?

Sí, por supuesto. Hay libros que literalmente me han salvado la vida como lectora. Me acuerdo de un libro de Ángel González, Palabra sobre palabra, que fue un cobijo extraordinario en un momento determinado, yo tenía 20 años o 25, me acuerdo cuando lo leí por primera vez. La poesía la he releído muchísimo y cada vez que lees un poema, descubres algo nuevo. Pero sí hay libros que salvan la vida, igual que hay libros que me ponen tan nerviosa que los tengo que esconder porque cuentan cosas que me están removiendo por dentro. Y de hecho, no es la primera vez que cierro un libro y digo: “Va, ya seguiré en otro momento”. No solo me pasa a mí, sino que también le pasa a muchos lectores. La literatura tiene un poder sobre el ser humano extraordinario, conecta con su parte más íntima y con los temas universales que nos han preocupado desde el principio de nuestra existencia: el amor, el paso del tiempo, la conexión con los otros o la relación con el escenario político con el que uno vive.

¿Lo has experimentado con tu primer libro La vida imaginaria?

Con La vida imaginaria viví una experiencia alucinante. He estado un año haciendo gira con el libro, terminé en septiembre y mi última parada fue Zaragoza. Allí tuve un encuentro con lectores, y la última que levantó la mano fue una chica con gafitas que estaba sentada entre el público. Recuerdo que levantó la mano de una forma muy tímida. Me contó que le habían recomendado el libro cuando estaba recién publicado, y ella se acababa de separar. Temía un poco leerlo porque sabía que habla del desamor, algo que le estaba pasando en ese momento: no sabía si estaba muy preparada, pero al final se hizo con él. Y no solo lo leyó una vez, sino que lo releyó, lo subrayó y acabó teniendo una relación tan intensa con ese libro, que al final decidió abandonarlo en un banco del parque. Pero como el libro estaba subrayado y machacado, se escondió durante la tarde a ver si alguien lo cogía. Ella veía que lo ojeaban y lo volvían a dejar en su sitio porque veían que tenía dueña. Al final se marchó, y cuando al día siguiente volvió, el libro ya no estaba. Ella me preguntó: “¿Por qué llamaste al protagonista de tu libro Alberto, que era el nombre de mi novio?”. Entonces yo le dije: “Pues porque estaba pensando en ti”.

Me pareció una historia fantástica para terminar una gira literaria. Tuve la sensación de que se cerraba una especie de ciclo, que me había tirado viajando por toda España con un libro que hablaba sobre el desamor y el viaje terminaba con una historia que engrandecía el libro.

¿Cómo fue el proceso de creación de La vida imaginaria?

Primero fue muy largo. Yo empecé La vida imaginaria cinco años antes de presentarla al Premio Planeta, sin que se me hubiera pasado por la cabeza que pudiera presentarla. Empecé a escribirla y la novela se llamaba Los domingos de mierda porque arrancó un domingo. Era el reflejo de lo que pasaba los domingos después de comer: no sabes qué hacer, tienes mil planes pero al final no haces nada, estás cansada y ya tienes que madrugar el lunes… te sientes un poco sola. Ahí nace el personaje principal y Fortunata Fortuna, para hacerme compañía los domingos por la tarde. O sea, yo la cree para hacerme compañía, pero desde el domingo supe que era un personaje bastante potente y cada vez que los amigos leían parte de lo que estaba escribiendo, me hablaban de Fortunata como si fuera un personaje con identidad propia. Ahí supe que había un germen interesante. Luego dejé abandonada la novela, lo poco que había escrito -noventa folios-, y lo retomé años después con la intención de escribir ya desde la ficción. No tenía nada que ver con escribir para que me hagan compañía. Al principio había mucho de mí, pero luego ya no. Desprendí al personaje de mí: cuando empecé a crear la voz de Fortunata Fortuna, el entorno en el que vivía, los amigos con los que se relacionaba y su mundo en general, ya nada tenía que ver con el mío en ese momento.

¿Y no te costó dar el primer paso de enseñárselo a tu círculo más cercano?

En realidad, mi círculo más cercano lo leyó casi desde el principio. Mis primera cuarenta páginas chapuceras ya las habían leído, en realidad ellos fueron leyendo según yo iba escribiendo. De hecho, yo les hice pasar auténticos suplicios, les sentaba en casa y antes de tomar algo les decía: “Oye, os voy a leer algo de Fortunata”. Entones les hacía leer un capítulo desordenado, a veces ese capítulo no iba correlativo, y la verdad es que nos divertíamos muchísimo.

¿Qué te llevo a estudiar Literatura Comparada?

Estudié periodismo, hice la carrera, el doctorado en el departamento de Lengua y Literatura y luego me matriculé en el segundo ciclo de Literatura Comprada, que eran dos años, aunque yo solo hice uno. Lo hice compaginándolo ya con mi trabajo, y me costaba mucho. Literatura Comparada era una carrera muy exigente. Estudié retórica y poesía y la verdad es que me tiré todas las navidades estudiando y haciendo trabajos. Al final decidí que ya era suficiente. Pero quería entender lo que leía. Todo lo que te ayude a entender lo que lees es una ventaja para el lector.

¿Cuál fue la asignatura con la que más disfrutaste?

De toda la vida más que Literatura, Lengua. El trabajo en lenguaje, la sintaxis, eso me apasionaba. Me ha gustado desde que era pequeña. Y luego ya en la facultad, cuando di Lengua y Literatura. En literatura me gusta la poesía de los años 50 a la actualidad y la literatura costumbrista. Me gusta mucho Almudena Grandes, me parece que es la mejor escritora en lengua española, me recuerda mucho a la escritura decimonónica de Galdós.

¿Cuál es tu escritor favorito de todos los tiempos?

Estas preguntas son tan difíciles como: ¿Cuál es tu canción favorita? Cada cosa depende del momento en el que la descubres, cada actividad relacionada con el arte: la música, la pintura, la poesía , la novela tiene que ver con el momento vital en el que tú estás haciendo ese descubrimiento. En cada momento de mi vida me fascinó una novela. Durante mucho tiempo me quedé muy prendada de una de la que hablo mucho, Bella del señor, de un escritor francés llamado Albert Cohen. Pero también me he quedado colgada de Delibes, del poeta Ángel González, del poeta Luís García Montero, de Lorca.

¿Volverás a escribir un libro?

Sí, he estado un año sin poder escribir nada porque la gira de La vida imaginaria fue muy potente y luego viajaba cada vez que tenía tiempo libre, no pude escribir. Luego empecé Torres y Reyes, un programa sobre la cultura y el mundo digital con Joaquín Reyes en RTVE, de modo que tampoco podía. Ahora vuelvo a retomar mi vida con la disciplina que ha tenido siempre. Trabajo de cuatro a una de la mañana, y ahora por las mañanas estoy retomando el orden para escribir. Estoy publicando en la revista Elle una vez al mes un artículo de ficción. Una vez que escribo el artículo, empiezo a buscar hueco para ir diseñando la estructura de la nueva novela .

¿Y nos puede adelantar de qué tratará?

Tiene que ver con la dualidad, pero solo podré avanzar eso. “Imagínate” es el concepto del ser humano, lo que uno es y lo que desea ser, y lo que uno es y cree que es. Un concepto que a mí me acompaña desde hace mucho tiempo.

Por último y ya que con el paso de escribir una novela te has conectado aún más directamente con el mundo de la cultura, ¿cómo ves la cultura en España?

Está herida, y además la política cultural del gobierno está haciendo que se esté desangrado. La subida del 21 % del IVA fue brutal, ha hecho muchísimo daño a un país que necesita la cultura como la necesitamos todos, y el gobierno tiene que acercarla a la gente. Porque ir al cine, ir a un concierto, ir a un teatro, ver una exposición, es algo que te hace crecer como ser humano a todos los niveles. No lo puedes convertir en algo prohibitivo, sino en algo accesible porque va a ser beneficioso, porque despierta inquietudes, porque te hace conocer el mundo que te rodea, porque alimenta el espíritu cultural. No sé por qué, yo creo que una persona cultivada es una persona a la que cuesta más convencer, y entonces eleva su nivel de exigencia. La política se tiene que plantear que gobierna para gente exigente, no para gente que no piensa.

¿Crees en el mecenazgo como futura solución?

Lo que creo es que tiene que haber apoyo del gobierno a los creadores y que facilite el acceso a los ciudadanos. La fórmula mágica es aquélla en la que los creadores puedan crear y sientan el apoyo por parte de sus gobernantes, y que los ciudadanos podamos disfrutar de de ese arte y sintamos el apoyo de nuestro gobierno: o sea, que nos lo facilite, no que nos lo entorpezca. El ejemplo de las entradas de cine a 3 euros fue sorprendente, pero claro, ¡quién podía pensar que eso no podía funcionar, quien podía pensar que las largas colas que se formaron para ir al cine serían una sorpresa! Lo sorprendente es que con el precio de una entrada normal, vaya una familia entera. La gente no está dispuesta muchas veces a hacer ese esfuerzo con la crisis que tenemos encima. Lo que sé es que la gente está deseando ir al cine, y si tú pones unos precios asequibles, la gente va; si tú haces entradas gratuitas, la gente va. La exposición en el Reina Sofía, por ejemplo, ha arrasado, ha sido la que más éxito ha tenido.

Fuente: http://littlebitmag.es/littlebit-magazine-17

Mara Torres entrevista a Antonio Gala

Acaba de publicar Quintaesencia, un libro de aforismos reflejo de una vida tan intensa como poco ruidosa, íntima. La periodista y finalista del Premio Planeta, Mara Torres, conversa con el escritor sobre la vida, la muerte, la pasión, el amor y el desamor.


Al verle, me digo que el escritor mantiene su quintaesencia impoluta. La delicadeza en el gesto, la mirada tranquila, el habla calma y cómplice, y su par de inconfundibles: un pañuelo en el cuello y un bastón. “Lo he llevado toda la vida, pero sólo lo necesito ahora, con la enfermedad”, me dice en un susurro. Un hombre que hace gala de su nombre. Sigue leyendo PINCHANDO AQUÍ

Una novela con banda sonora y en zapatillas de deporte

Se nos ha hecho corto. Y divertido. Y real. Un poco triste, quizá. Pero, sobre todo, se nos ha hecho entrañable y “compartible”. La vida imaginaria es un buen libro, al margen de que haya quedado Finalista del Premio Planeta 2012. Y Mara Torres, una escritora urbanita y sensible que merece la pena tener en cuenta.
En los 90 hubo una tendencia literaria de bajos fondos y aceras, farolas, garitos y frustraciones alcoholizadas que mezclaba prosa y verso para, siguiendo un poco el estilo de Nirvana, inmortalizar la dejadez, el nihilismo y el vacío que algun@s (¿una generación? ¿Una clase social?) experimentaban… Pero las palabras de Ray Loriga y Mañas, entre todos, se perdieron en el tiempo, como lágrimas en la lluvia, que diría aquel…

La vida imaginaria de Mara Torres nos ha recordado, un poco/tangencialmente/salvandolasdistancias, esta tendencia. Quizá por lo de urbanita. Quizá porque es un libro generacional que despertará sonrisas y evocará recuerdos, que estrujará el corazón y pondrá en danza la neurona de much@s, sin pretensiones ni alharacas…

Aunque quizá sea más ellas que ellos los que encuentren en Fortunata Fortuna a su media naranja. Porque su historia de abandono emocional, de superación cotidiana y reinvención vital es el retrato vivo de lo que hoy pasa en la calle, en las camas, en los bares, en las oficinas. Y no por fresco carece de fondo. Sólo hay que buscarlo entre las sábanas y las voces que se deshilachan entre historias que no por conocidas o familiares resultan aburridas o convencionales.

Una novela ágil. Una novela del siglo XXI, elegante a la par que informal. Con banda sonora y en zapatillas de deporte. Que los tacones ya no se llevan. Como la letra en las canciones que ahora se bailan en los sitios de moda. ¿O no?

Fuente: http://www.viajesdeprimera.com/

Entrevista a Mara Torres

Enmascarada tras el pseudónimo de Pilar Otero, Mara Torres se decidió a probar suerte en el terreno de la ficción. Tras cuatro años, sale a la luz su primera novela, y lo hace a lo grande, como Finalista del prestigioso Premio Planeta. "La vida imaginaria" nos ha descubierto su faceta como escritora, y nos ha encantado. Hoy os traemos la entrevista que nos ha concedido. 



¿En qué momento comienzas a escribir? ¿Qué nos puedes comentar de sus comienzos? 
La novela empecé a escribirla en 2008, pero cuando llevaba escritas unas 40 páginas paré y la guardé en un cajón, hasta que mis amigos, que habían leído ese principio, me animaron a que continuara escribiendo porque se sentían identificados con las historia que estaba contando y les parecía que Fortunata Fortuna tenía su gracia. Así que , la saqué y el proceso de escritura más potente se produjo a partir del año 2011. 

¿Nos puedes comentar cómo es tu rutina a la hora de escribir? 
Escribo todos los días por la mañana, en una mesa que está enfrente de una ventana y apoyo los pies en una maleta que hay debajo de esa mesa. Es el lugar en el que he estudiado durante los últimos años y el mismo en el que he escrito los anteriores libros, que no eran de ficción. 

¿Hay alguna lectura o autor que haya influido en tu estilo? La lectura influye en tu manera de entender el mundo, de entender a los otros y de entenderte a ti, de modo que, indudablemente, todo lo que he leído influye también en lo que escribo. De hecho, en la novela hay guiños a Benedetti, a Ángel González, a Oliverio Girondo… De todas formas, con La vida imaginaria trabajé un estilo literario para que el lector oyera hablar a Fortunata, no que la estuviera leyendo, no que estuviera leyendo lo que ella escribía sino que la estuviera escuchando. Y para conseguirlo, empiezo escribiendo con las reglas tradicionales sabiendo que las iba a tener que romper todas para encontrar un discurso hablado, en el que hay repeticiones, frases cortas, desorden de ideas… 

¿Cómo es el paso de Mara Torres, la periodista, a Mara Torres, la escritora de ficción? 

No hay ningún paso, están completamente separadas. Ésta es una novela de ficción y el periodismo trabaja con la materia prima de la realidad. 

 ¿De dónde surge "La vida imaginaria", cuál es el germen de la historia? 
Lo único que tuve claro desde el principio fue el nombre de la protagonista, Fortunata Fortuna. Y que me la inventaba para que me entretuviera, de modo que tenía que ser diferente a mí. Me tenía que hacer reír y emocionarme a la vez porque necesitaba vivir esas sensaciones. Y el tema de la ausencia me ha llamado siempre la atención, es un tema al que ya recurrí en el anterior libro Sin ti. 

¿Qué destacarías de "La vida imaginaria"?¿Cuál es su esencia? 
El personaje. 

Una novela de amor que arranca en el momento en el que te dejan, ¿Es una novela terapeutica? ¿Es fácil reinventarse tras un fracaso sentimental? Todo el mundo consigue reinventarse, uno se puede quedar un tiempo estancado pero acaba sacando la cabeza. Nadie se arrepiente de una separación y, si te arrepientes, supongo que hay herramientas para volver a intentarlo. “Si no tiene que ser, no va a ser porque no era”, se dice siempre. Y si se dice, será por algo. Así lo vive Fortunata y supongo por eso los lectores se sienten identificados con ella, porque también lo han vivido así alguna vez en su vida. 

¿Cómo es Nata, la protagonista, tal y como tú la imaginas? ¿Qué hay de ti en ella? 
De mí en ella hay algunas expresiones y esa doble forma de entender la vida en dos dimensiones: la real y la imaginaria. Uno es lo que hace, lo que piensa y lo que imagina. Si tuviera que definir a Nata diría que ni es la más guapa, ni la más lista, ni la más divertida y tampoco es todo lo contrario. Es normal, lo que le hace distinta es que aprovecha su imaginación, le saca el máximo partido. 

¿Qué fue lo más complicado a la hora de esta novela? 
Que el lector oyera hablar a Nata. 

¿Impiden las redes sociales olvidar a aquellas personas que salieron de nuestras vidas? 
No, no lo impiden, pero te lo complican. Cuando estás vulnerable y estás esperando una mínima pista para que las cosas se aclaren…es fácil buscarlas en las redes sociales. Si tienes Facebook y estás mirando si cuelga fotos, si tienes twitter y lees lo que la otra persona escribe, si miras constantemente si está conectado al whatsapp… es dificil hacer borrón y cuenta nueva. Pero un día uno se cansa del “espionaje”. No se olvida cuando se quiere sino cuando se puede, cuando uno está preparado para olvidar. Y lo nota la mañana que decide que no tiene ganas de enviar mensajes, ni de mirar en Fb ni de nada. 

¿Con qué sensación crees que acabará el lector cuando acabe de leer el libro? La mayoría de los mensajes que llegan (a través de las redes sociales, precisamente, Facebook y Twitter) dicen que se han quedado con ganas de más. El mejor elogio que me pueden hacer es “Esta historia la podría haber escrito yo, porque parece que estás hablando de mí”. Me hace mucha ilusión leer los comentarios de los lectores y de los blogs, y encontrarme con ellos cuando hacemos una firma de libros. 

Sin duda a muchos lectores les chocará y atrapará cómo está escrita la novela ¿Cómo definirías tu estilo a la hora de escribir? 
Te lo contaba antes, cuando hablábamos de cómo era el proceso de escritura…. Tampoco podría decirte que ése sea mi estilo porque sólo tengo una novela, y estaba concebida de esa manera casi desde el principio, desde que nació Nata en mi cabeza. Agradezco lo que dices sobre lectores que se “sienten atrapados”, es un privilegio oírlo. 

¿Crees que sería posible una adaptación a la gran pantalla? 
Sé que hay algunos directores interesados…, ya veremos. Nata acaba de empezar a volar, no sabemos dónde llegará, ni siquiera lo sabe ella. 

¿Cómo te sentiste tras recibir la noticia de que eras finalista del prestigioso Premio Planeta? Fue muy emocionante, sobre todo, poder dar las gracias a las personas que me habían acompañado durante el proceso de creación. 

¿Alguna anécdota en tu carrera de escritora? 
Sí, que no hay carrera. Todavía. 

¿Cómo ves el panorama literario actual con la entrada de nuevas tecnologías? 
La tecnología llega para quedarse y hay que incorporarla y sacar de ella el máximo partido. 

¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto literario? No. 

¿Qué libro nos recomiendas? "El enredo de la bolsa y la vida", de Mendoza. Por ejemplo. 

¿Qué lectura tienes entre manos. Ahora mismo? 
Volver, de Jaime Gil de Biedma. 

Fuente: http://www.librosquevoyleyendo.com

Mara Torres: La cultura nunca ha sido complaciente, es siempre una mirada crítica


Otro domingo de mierda. Que a mí no me lo parece. De acuerdo que este 28 de abril ha amanecido lluvioso y con 12 grados de temperatura en plena primavera, pero de ahí a considerarlo un domingo de mierda… Quien lo piensa en realidad es Fortunata Fortuna, la protagonista de La vida imaginaria, la novela galardonada como finalista del Premio Planeta 2012. Mañana es domingo y, como todos los domingos desde que te fuiste, tampoco tengo nada que hacer. Fortunata habla desde la óptica de quien está inmersa en un proceso de desamor y debe comenzar a “reinsertarse” socialmente.

“En general, cuando uno está enamorado no habla del amor, sino que lo vive. Pero todo el mundo habla del desamor cuando quiere compartirlo. Era un tema que me apetecía abordar, y además desde el dolor”.  La periodista Mara Torres es la madre literaria de esta joven cuyo nombre de pila rememora a la obra de Pérez Galdós. Un personaje que nació en una tarde de domingo para hacer compañía a su creadora. “Me inventé a Fortunata Fortuna para que me entretuviera, buscaba alguien que fuera simpática, que me emocionara, que me hiciera reír, que me divirtiera”, confiesa Mara, que estuvo los días 27 y 28 de abril en la 48 Feria del Libro de Valencia.

Foto: Mara Torres en su encuentro con los lectores en la Feria del Libro de Valencia / Foto por: Jon Ander Santamaría

De aquellas tardes de domingo surgieron las primeras cuarenta páginas del libro, que durante más de un año se quedaron guardadas en un cajón, aunque Mara Torres no se olvidaba tan fácilmente de Fortunata.“Tenía ganas de darle alas al personaje”, recuerda. También ayudó la insistencia de sus amigos, que habían leído la historia y le pedían que sacara a Fortunata de su escondite. No obstante, puesto que esas cuarenta páginas “no tenían hilo narrativo, sino que eran más que nada apuntes”, la periodista tuvo que iniciar un proceso de reescritura. Su primera obsesión era “encontrar la voz del personaje, para que el lector estuviera oyendo hablar a Fortunata Fortuna, no que le estuviera leyendo”, explica. “Me costó al principio, pero una vez que la encontré, iba sola. Me da la sensación de que era ella la que me iba arrastrando por la novela, y no yo la que le iba llevando”.
Yo nunca pienso si_no_es_ahora_cuándo / si_no_eres_tú_quién, como me dijiste tú aquel día. Nunca lo pienso. A mí lo que me gusta imaginar es que un día nos encontramos en una ciudad cualquiera, en una ciudad en la que no vivimos. Tendría que ser una ciudad del extranjero donde no existiera ni una sola posibilidad de encontrarte, donde no te esperara ni tú me esperaras a mí, aunque ya sé que esto último tendría más lógica porque hace bastante tiempo que tú no me esperas… ¡Joder! Ya estoy dramatizando. Paso de dramatizar. Estábamos en una ciudad donde encontrarnos.
Mara Torres no se considera escritora, sino autora, y tiene claro que si ha escrito La vida imaginaria esporque necesitaba hacerlo. “Como lectora tengo muchísimo respeto al oficio y trabajo de escritor. Yo solamente he escrito una novela, soy autora de una novela. Si me convierto en escritora lo dirá el tiempo”, mantiene Torres. Durante los dos años que estuvo imaginando las andanzas de Fortunata, ya pensaba en firmar la obra con seudónimo. “Fantaseaba con que nadie supiera nunca que yo la había escrito, sobre todo porque quería escribir con libertad. No es lo mismo que yo escribiera sabiendo que era la presentadora de La 2 Noticias y creando expectativas de una manera o de otra, que escribir pensando que nadie iba a saber que yo estaba detrás. Eso me dio libertad absoluta”, reconoce.

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Y pensó en el Planeta como una buena oportunidad para “tantear” a terceros lectores. “Si no gano, que era lo más probable, nadie se entera de que yo estaba detrás”, pensó en su momento. Pero El bunker, el título que escogió para presentar la obra al galardón más cuantioso de las letras españolas, quedó finalista y la autora se vio en esa extraña circunstancia de tener que conectar en directo con el informativo que conduce todas las noches en La 2, “cuando todos los años era yo la que daba los nombres del ganador y finalista”.


La presentadora de La 2 Noticias no cree que La vida imaginariadeba etiquetarse como una novela femenina, ni que su protagonista sea un “personaje arquetípico de mujer”. “Todos los lectores masculinos que han leído el libro se sienten identificados con Fortunata. Al fin y al cabo no es una mujer protagonista de un libro, sino alguien que ha vivido una historia de desamor, y como eso es algo que ha experimentado prácticamente todo el mundo, es fácil sentirse identificado con los sentimientos que desarrolla ella en la novela”, apunta Mara.

En sus páginas queda retratado el Madrid de 2010, cuando lo peor de la crisis económica aún estaba por llegar, aunque por entonces los ciudadanos ya comenzaban a unirse para decir basta. La autora defiende que fantasear con una vida imaginaria es, en los tiempos que corren, más necesario que nunca: “Soñar o imaginar que la vida puede dar un giro en el mejor momento o en el instante más inesperado es un motor”, sostiene. “Si los seis millones de personas que están en paro no pensaran que, a lo mejor, el día que comienza puede ser el que cambie sus vidas, no se levantarían de la cama”.

Presentar un informativo supone relatar cada día lo mejor y lo peor del mundo en el que vivimos. Aunque el caso de Mara Torres es distinto, pues estar al frente de La 2 Noticias no es como conducir un informativo cualquiera: es el más galardonado de nuestro país, el más comprometido con los derechos humanos y el medio ambiente, el que mejor ha incorporado las redes sociales, y también el que más atiende a todas aquellas iniciativas culturales que el resto de medios pasan por alto. “La televisión tiene por delante el reto de acercar la cultura al público en general, no dejarla sólo en reductos elitistas, con programas sólo para enterados”, defiende la finalista del Premio Planeta. “Porque si algo tiene la cultura es que es un espacio de discusión, es de todo menos complaciente. Nunca lo ha sido, ni con el poder ni con la sociedad. Al contrario, es siempre una mirada crítica”, sostiene la periodista de La 2.

Y lanza un deseo: “Me gustaría ver buenos debates televisivos donde la gente discutiera de verdad acerca de si una película aborda bien o mal un tema, si un libro es o no merecedor de un premio o si un concierto ha valido la pena porque el grupo toca bien en directo o te decepciona profundamente. Quiero esos debates acalorados sobre cultura como los hay en política o incluso en fútbol”. Esos que, hoy por hoy, sólo podemos encontrar en una vida imaginaria.

Próximos eventos-firmas de Mara Torres / La vida imaginaria

Este viernes (5 de abril) Mara Torres retomará la gira planetaria con su novela "La vida imaginaria".

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Próximos eventos y firmas en abril, mayo y junio:

Abril
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- Día 5 de abril, a las 20.00h, en la Biblioteca Central de Córdoba (C/ Ronda del Marrubial, s/n).

- Día 19 de abril, a las 19.00h, en el Teatro Federico García Lorca de Getafe: Encuentro con el Premio Planeta 2012 Lorenzo Silva y la Finalista Mara Torres.
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- Día 23 de abril, Sant Jordi, en Barcelona.
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- Día 26 de abril, a las 20.00h, en la Feria del Libro de Tomares (Sevilla). Será una mesa redonda con Carla Montero.  Lugar: Plaza del Ayuntamiento de Tomares.
 
 - Días 27 de abril, de 18.00 A 20.00h y el 28, de 12.00 a 14.00h, en la Feria del Libro de Valencia. Lugar: Los jardines de Viveros.

Mayo

- Día 3 de mayo, a las 16.00h, en la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona.

- Día 11 de mayo en la Feria del Libro de Badajoz: firmas a las 19.30h y a las 21.00h presentación de "La vida imaginaria".

- Sábado 18 de mayo (presentación y firma a las 13.00h) y domingo 19 (a las 13.00h.) en la Feria del Libro de Navia (Asturias).

Junio


- Día 6 de junio, Mara Torres presidirá en Cáceres el jurado de los Premios de Periodismo Dionisio Acedo.

- Feria del Libro de Zaragoza: 8 de junio a las 12.00h (presentación y firma en la carpa de la feria).


FIRMAS DE MARA TORRES EN LA FERIA DEL LIBRO DE MADRID
Día 1 de junio (sábado): 
- Librería Gaztambide Caseta 320 : de 12 a 14h.
- Librería Visor Caste 230: de 19 a 21h.
Día 2 de junio (domingo):
- FNAC caseta 41 y 42: de 12 a 14.00h.
Día 15 de junio (sábado):
Librería Gomber, caseta 32:  de 12.00 a 14.00h.
LIbrería ECI, caseta 178 y 179: de 19.00 a 21.00h.

Entrevista a Mara Torres

Hace pocas semanas que su primera novela, La vida imaginaria, fue declarada finalista del Premio Planeta. Desde entonces vive en una nube real (una verdadera avalancha de actos promocionales) y vital. Se le nota encantada con el galardón, que muchos dicen que es el verdadero Premio Planeta. Ella, ni quita ni pone rey, sino que sirve a su señor, que es su novela. El libro cuenta cómo Fortunata Fortuna, una joven a la que su novio Beto abandona, reinventa su vida. Una historia que le ha pasado a mucha gente. Probablemente, hasta a la misma Mara Torres, por increíble que a algunos les pueda parecer. Su cara no es nueva. Lleva seis años siendo el rostro de La 2 Noticias, el informativo más moderno de televisión y, antes de eso, estuvo en la SER, donde su paso por Hablar por hablar, el programa de desahogos nocturnos al tiempo que medicamento para soledades, dejó huella. En público no era conocida su faceta como escritora, aunque si se escarba un poco en su biografía queda claro que esto de la literatura le va, pues tiene un doctorado en la materia. Pero no sabe a ciencia cierta si su carrera de escritora acaba de empezar o acaba de terminar. Habrá que estar atentos.

   Mara Torres / Foto de Eva Torres

Uno de sus primeros jefes fue Iñaki Gabilondo. ¿Aprendió algo de él?
Sólo estuve en su equipo unos cuantos meses, así que aprendí más como oyente en los muchos años que dirigió Hoy por hoy.

Estuvo cinco años en Hablar por hablar. ¿No se cansó de escuchar banalidades?
Ya sabe lo que dice Unamuno en Niebla… uno empieza hablando por hablar y acaba diciendo cosas importantes. Fue una etapa fascinante.

 Usted y sus programas han tenido muchos premios, pero el que más me llama la atención es el Salmorejo de Plata que le dieron a Hablar por Hablar. Sería dificilísimo beberlo. 
De hecho no se bebe, se come con una cuchara.

Touché. Pasemos a otra cosa: La 2 Noticias es, para muchos, después del cambio de Gobierno y de dirección de RTVE, la aldea inconquistable de Asterix que resiste a los romanos.
Lo es. Ha cumplido 18 años que incluyen dos cambios de Gobierno y tres directores de informativos.

Llevan años intentando hacer una información diferente. ¿Tan mala es la que se hace normalmente?
Diferente no es mejor ni peor, es diferente.

Un amigo mío dice que son un telediario para gafapastas. Usted, supongo, lo niega.
Dígale a su amigo que a mucha honra.

Ha dicho que la crisis está dejando muchas heridas en el periodismo. ¿Cree que afectan a órganos vitales?
El corazón, porque los profesionales amamos el periodismo. Los pulmones, porque es una profesión asfixiada. El hígado, por los recortes y los despidos de muchos compañeros… Yo diría que sí, que afecta a los órganos vitales.

Dice que el periodismo no la deja volar, pero la literatura sí.
Digo que el periodismo no es ficción sino realidad, y la literatura es invención, así que, cuando quiero evadirme, lo hago con los libros.

Supongo que piensa seguir volando, que La vida imaginaria no es una flor de un día.
Pienso seguir volando, pero leyendo. No tengo ni idea de lo que va a pasar, porque eso tiene la vida, que no te avisa de las cosas. Escribí por pura necesidad, y tuve la suerte de que un jurado decidiera premiar la novela y que a los lectores les esté gustando (va por la quinta edición en apenas 3 semanas). Pero no tengo nada más escondido en el cajón.

Le costó cinco años escribirla. Sabiendo que esto lleva tanto tiempo, ¿no le da pereza ponerse con otra?
Me lo he pasado muy bien con Fortunata Fortuna. La inventé para que me hiciera compañía y está siendo una excelente compañera de viaje.

¿Hay alguna otra cosa que la haga volar?
Las canciones, las películas, los amigos, el mar, la montaña, los viajes… 

Y dígame, ¿qué cosas coloca usted en su vida imaginaria ideal?
Escribir una novela para los amigos, tener la osadía de enviarla a un premio, que un jurado diga: “Ésta”, y sea la tuya.

Hemos hablado de la novela. Hablemos de sus repercusiones: primera novela y queda segunda en el Premio Planeta. Eso se llama tener puntería.
Pida responsabilidades al jurado.

Ha declarado que recibió el (sub)Premio Planeta como si fuese el Óscar. ¿Tanta ilusión le hacía?
Más.

Y quién se imaginó que era: ¿Audrey Hepburn, Grace Kelly, Elisabeth Taylor?
Fortunata Fortuna volando a un planeta imaginario.

A raíz del premio tuvo una pequeña diatriba con Lucia Etxeberría en Twitter, o ella la tuvo con usted, no sé.
A Etxebarría no le faltaba razón: muchas veces no sé quién soy.

A mí me hizo pensar que esto de Twitter funciona a veces como un patio de vecinos.
¿Y? Con tenerlo claro.

La novela es en parte la historia de una ruptura. Si no es indiscreción, en estas cosas del amor, ¿usted ha sido más de dejar o de ser dejada?
Las dos cosas, aunque a mí los que me marcan de verdad, son los amores platónicos. Puedes soñar con ellos durante toda la vida.

No nos rompa el corazón y no nos diga que, si le va bien esto de la literatura, nos deja a los televidentes huérfanos de su presencia.
Gracias por el piropo. Y no, no tengo intención.
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Fuente: entrevista realizada a Mara Torres en Revista21

El libro favorito de Mara Torres

Está "manoseado, arrugado, subrayado a boli y lapicero...". Se trata de un poemario de un autor esencial en el panorama español del siglo XX. Una obra que leyó por primera vez con 25 años y que a la periodista y escritora le "salvó la vida literaria y sentimentalmente". 

¿Y tú, lo has leído? 

Fuente: vídeo grabado de El Mundo / Cultura

Otros poemas de Ángel González en: http://goo.gl/o4wfd

La 2 Noticias como goce

MI DEBILIDAD (televisiva) por Mara Torres es conocida entre los allegados, de tal forma que me dejo caer en lo suyo, La Dos Noticias, por aquello del relax y el goce contracultural. Y así. No voy a La Dos todo lo que quisiera, porque ahora el canal aparece sólo en la letra pequeña de las parrillas, y la cultura que lo envuelve y lo alimenta semeja a veces, también, apenas una vocecita en la tarde. Pero la esencia se guarda en frascos pequeños y ahí están esas noticias de La Dos, que no de segunda, que aún albergan la esperanza de titulares que no rezumen el amargo jarabe de la codicia, la noche oscura de la violencia, el tránsito ruidoso de la política. Las noticias vistas desde el ángulo del optimismo y la creación, las noticias no vistas desde el suceso aciago, desde el recorte inminente, desde esa plomiza atmósfera que nos ahoga, la atmósfera del todo puede ser peor mañana. Mara Torres llevó la otra noche a Agustín Fernández Mallo, escritor coruñés, experimentalista del proyecto Nocilla, al que hemos entrevistado aquí alguna vez, y hablaron del abrazo entre la literatura y la física, pues él es físico y adora la épica silente de los hadrones, dicho sea sin ofender, y adora también cuanta cuántica sea menester. Pero lo que más me gustó de la noche con Mara fue ese descenso a la ruina romántica de la casa de los Panero, en esa Astorga Augusta que tan bien conozco. La casa de los Panero sólo es un mapa de piedras en el suelo. Y luego está la otra, en la ciudad, que rehabilitan para una fundación. Un día tuve el gusto de conocer a Michi Panero, y entonces supe qué significaba esta familia y en qué consistía el fantasma de la perdición y el desencanto. Qué gran noche breve, Mara, capturada al azar. Mallo en mayo, hablando de los Panero y del acelerador de partículas. Poetas torturados y partículas elementales, quizás torturadas también. Quizás gozosas, como yo. La Dos Noticias, necesario alimento: leche, cacao, avellanas y azúcar.
Fuente: El crítico televisivo José Miguel Giraldez para Los Reyes del Mando


Foto: Mara Torres y Agustín Fernández Mallo. 
Puedes ver el programa completo Pinchando AQUÍ

Mara Torres entrevista a Carlos Fuentes

Tiene 81 años y escribe con la ilusión del primer día porque la literatura es para él una necesidad vital y una forma de aplazar a la muerte. Mara Torres ha charlado con el escritor Carlos Fuentes de su última novela; del amor; de los libros y de este mundo en el que vivimos que él ha sabido retratar tan bien a lo largo y ancho de toda su obra. A continuación tienes el vídeo.


http://labana.espacioblog.com Mara Torres Página no oficial (LabanaBlog)

Mara Torres entrevista a Soledad Puértolas

Hace unas semanas ocupó páginas en todos los periódicos porque la Real Academia de la Lengua le ha abierto sus puertas, y ella le acaba de abrir las de su casa a La 2 Noticias. Autora de una treintena de libros, la escritora Soledad Puértolas es la quinta mujer que entra en ese olimpo de las letras. Mara Torres ha hablado con ella del sillón que ocupará como académica de la Lengua y de más cosas. A continuación tienes la entrevista.


http://labana.espacioblog.com Mara Torres Página no oficial

Mara Torres entrevista a Caballero Bonald

Mara Torres ha charlado con el poeta José Manuel Caballero Bonald, una de las grandes voces de la poesía española y uno de los últimos supervivientes de la llamada Generación de 1950. A continuación tienes el vídeo.


http://wwww.maratorres.es.kz

Mara Torres entrevista a Antonio Gala

Acaba de publicar Quintaesencia, un libro de aforismos reflejo de una vida tan intensa como poco ruidosa, íntima. La perodista y finalista del Premio Planeta, Mara Torres, conversa con el escritor sobre la vida, la muerte, la pasión, el amor y el desamor.


Al verle, me digo que el escritor mantiene su quintaesencia impoluta. La delicadeza en el gesto, la mirada tranquila, el habla calma y cómplice, y su par de inconfundibles: un pañuelo en el cuello y un bastón. “Lo he llevado toda la vida, pero sólo lo necesito ahora, con la enfermedad”, me dice en un susurro. Un hombre que hace gala de su nombre.
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La culpa fue de mi ama, que me salvó el día del bautizo, en Cuéllar. A mí me iban a llamar Martín, y tú sabes que una martingala es una artimaña para engañar a alguien, es una desvergüenza, y mi ama se abalanzó sobre el sacerdote gritando: “¡Mi niño no se va a llamar Martín Gala, no, mi niño nooo!” Y no me soltó hasta que no me pusieron Antonio. ¿Te imaginas el cachondeo que hubiera sido? ¡No me hubiera recuperado nunca!

Te gusta hablar de tu ama, en casi todas las entrevistas la mencionas
Y eso que luego me traicionó. Me la prestó mi madre un tiempo, cuando me vine a Madrid, que vivía en el apartamento de Rafael Azcona, y al cabo de unos meses me dijo: “Me voy, yo no estoy acostumbrada a vivir a lo pobre”. Y se fue. Y eso que  yo la cuidaba a veces con copitas de vino, a veces con pastillas con las que ella se dormía… ¡Me sentó como un tiro que se fuera!

¿Cómo era la relación con tus padres?
Sabía que mi padre tenía una cierta predilección por mí, entre otras cosas porque yo me parecía a la familia de él y mis hermanos (que eran los guapos) se parecían a mi madre. Y siempre le quise agradar, pero no sabía hasta qué punto... Verás, me llamó mi madre estando yo en Florencia y me dijo que había que trasladar a papá porque ya tenía la enfermedad tradicional de los Gala, que era el Alzheimer. “A papá no se le lleva a ninguna parte porque le voy a cuidar yo”, le dije.

¿Por qué dice que el Alzheimer es la enfermedad tradicional de los Gala?
Porque lo era. Entonces no estaba tan de moda, pero los nuestros se adelantaron. Y era curioso porque mis tías nunca entraban en la cocina (igual que yo, que nunca he entrado en ninguna porque me parece que es un terreno que no es mío y no me apetece) y entonces un día una de ellas entraba, cogía una pastilla de jabón y la echaba en la cazuela y entonces la cocinera salía a buscar a mi padre y le decía: “Señor, la señora… ya está” que quería decir: “Ya tiene el Alzheimer”.

Los Caballero Bonald tenían a los encamados y vosotros a los Alzheimer.
Yo ahora me estoy haciendo encamado, como los de mi compadre Caballero Bonald, porque desde que estoy enfermo cada vez me gusta más estar en la cama para no andar por aquí dando vueltas. 

¿Cómo ha sido este año de enfermedad?
Desagradable, un cáncer es desagradable. A mí me hicieron una colonoscopia que salió mal y se transformó en un cáncer de recto, pero aún así, defiendo la sanidad pública porque a mí los médicos me han salvado muchas veces la vida… Y, por otra parte, la enfermedad  me ha complacido porque, con los años, me he ido haciendo poco “salidero” y entonces ahora no tengo que justificar por qué no tengo que salir a la calle.

¿Te gusta la soledad?
Mucho. A mí me dan a elegir entre la soledad y la felicidad y elijo la soledad porque no me produce ansia y porque está acompañada de mis recuerdos. Yo me río de repente y las personas que están alrededor dicen: “Ya está otra vez tarumba, el pobre…” Y ¡no!  Me he echado a reír porque me he acordado de algo risible, por ejemplo, de Troylo, el perro mío que era una de las peores personas que he conocido, pero muy gracioso.

No en vano le dedicó Charlas con Troylo, un libro de artículos.
Los perros son la absoluta fidelidad hasta después de muertos. En La Baltasara, la finca que tengo en Málaga, hay un pequeño cementerio con las tumbas blancas y pequeñas de los perrillos que han ido muriendo. De entre las tumbas ha nacido un árbol -el árbol del Paraíso, lo llamo- como si ellos me estuvieran diciendo: “Estamos bien” porque, más allá de la muerte, hablan contigo.

En Quintaesencia escribes: “Del amor sólo se puede hablar cuando no se está enamorado, porque cuando se está enamorado: se ama. El amor no se dice, se hace. Todo lo contrario de la literatura. La literatura se dice, no se hace” ¿Por qué sabes tanto del amor?
Porque he tenido mucho más tiempo para pensar en él que para hacerlo.

¿Has sido un hombre amado?
Si en otra época de mi vida me hubieran preguntado: “¿Tú eres un hombre amante o amado?” me hubiera enfadado mucho, porque yo siempre me he sentido el amante, el generador de emociones, el gerundio activo… Y te voy a contar una cosa que pasó en casa de la actriz Analía Gadé. Dio una cena en su casa y cuando entré en aquel salón lleno de gente, me di cuenta de que allí no nos conocíamos ninguno, de que no había ninguna conexión entre nosotros y pensé: “Esto lo voy a solucionar”. Dije: “Vamos a jugar a una cosa: vale hacerse todo tipo de preguntas para saber si somos amantes o amados. Luego, en base a las respuestas de cada uno,  los demás votamos quién es amante y quien es amado.” Lo pasamos en grande… “¿Te gusta más regalar o que te regalen? ¿El amanecer o el anochecer?” Sorprendentemente, llegamos a conclusiones parecidas, algunas incluso desconcertantes, porque auténticos bellezones, como la misma Analía Gadé, aparentemente amada, salió amante. Y cuando me toca el turno a mí, yo, que me consideraba El Amante, voy y salgo, por unanimidad, amado. Me enfadé y dije: “Este juego lo he inventado yo y lo tacho de la faz de la Tierra porque es una idiotez y me voy llorando a mi casa”. Con el tiempo me he dado cuenta de que tenían cierta razón porque, en el fondo, he sido siempre amado.

¿Qué diferencia hay entre amor y pasión?
La pasión es amontonar toda la cantidad de amor que hace falta para una vida y tratar de darla en el menor tiempo posible, por eso la pasión no es siempre correspondida, porque asusta un poco y es efímera, y el amado lo sabe. Por su parte, el amado sabe que su sencilla entrega también intranquiliza, no es ningún tonto.

Y el enamoramiento, ¿se puede transformar en amor?
No se puede transformar en amor porque el amor es él, no necesita transformaciones, no es un payaso de circo que se va disfrazando y convirtiendo en una cosa o en otra.

¿Y cómo lo distinguimos?
No ha de distinguirse porque cada uno lo vive de una forma diferente… Mi primer libro de poesía, por el que me dieron el Adonais, se titulaba Enemigo íntimo, que es una definición del amor porque es el verdadero enemigo íntimo.

¿Se entiende mejor el amor en el desamor?
Lo entiende quien abandona, quien sale de esa celda que con el otro estaba llena, porque tiene la capacidad de comparar: “¿Cómo estaba y cómo estoy?” El que queda dentro se encuentra desolado, no entiende nada ni puede entender nada.

¿Te has separado muchas veces?
No, no… Yo no cambio fácilmente de persona. Además, yo sigo tratando a la gente. Y si sigues tratando a la persona que te acompañó y con quien tuviste, quizá, una historia de amor… probablemente no has estado enamorado. Porque si el amor no es solo una ventolera, sino que se convierte en un estado de vida, una forma de ver el mundo a través de otros ojos con los tuyos y eso se rompe, el desastre amoroso es capaz de acabar contigo y eso no puede pasarte más que una vez en la vida, porque si no ya se toma por costumbre, ya sabes que no te vas a morir  y te conviertes en un “aficionado al desastre”.

¿Por qué llevas dos alianzas?
Una de mi padre y otra de mi madre. Y como te contaba al principio… Mi padre enfermó de Alzheimer y yo dije: “Su clínica soy yo”. Y vivió cuatro meses conmigo en una planta de la casa durante los cuales yo apenas dormí y él no paraba de hablar. Hablaba de mí, sin reconocerme. Mi vida me la sé desde que nací porque se la contó mi padre a una persona que no conocía que era yo. Y él hablaba de su niño que toreaba, su niño que le sentaban los novios en las bodas, su niño de notas brillantes, su niño el más listo del mundo… Y yo le decía: “Papá, soy yo” Y él me sonreía y me decía: “Más quisieras.”

¿Y cómo fue para ti su muerte?
Ya había ido sintiendo que él me preparaba para su retirada durante esos cuatro meses tan largos. La prueba terrible me la dio una vez muerto porque yo había intentado ser todo por él, me matriculé en derecho, en filosofía… por él, para que gozara con las matrículas de honor de su niño, para que gozara con los títulos, y yo lo que quería era escribir, pero no podía darle ese disgusto… Y los quince días de fallecer, voy paseando en Madrid con la Dama de Otoño y me dicen que mi obra Los verdes campos del Edén, que habían presentado unos amigos sin mi permiso a un premio mientras yo le estaba cuidando, había ganado el Calderón de la Barca. Y entonces vi el dedo de mi padre señalándome: “Hazlo”.

Fuente: Revista Glamour (Febrero de 2013).